Columna Enfoque
Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.
Politólogo
Noruega es uno de los grandes productores de petróleo y gas del mundo. En 1990 crearon el Fondo Gubernamental del Petróleo (hoy Fondo de Pensiones) para manejar los ingresos del petróleo de manera consistente con objetivos de largo plazo. Como saben que el oro negro se les acabará algún día, ahorran las ganancias. Cuando lleguen las “vacas flacas”, las nuevas generaciones recibirán una linda herencia. La semana pasada tenían ahorrados $380.000 millones (unas 15 veces lo que Costa Rica produce en un año). Y todo eso para que lo usen sus hijos y nietos.
Chile produce el 35% del cobre del mundo. Este mineral representa casi la mitad de sus exportaciones (45% en el 2007). En los últimos cinco años, el precio internacional del cobre pegó un brinco: en junio del 2003 se pagaba a $0,83 la libra y, el pasado 22 de junio, se cotizó a $3,89, casi cinco veces más. Ante esta bonanza, crearon un fondo de estabilización para manejar las ganancias extraordinarias. Hoy en día, el fondo supera los $14.000 millones de dólares. Los chilenos (aunque empezaron tarde y con muchas discusiones) no se gastan toda la plata, sino que, en parte, la guardan y, en parte, la usan para apoyar el desarrollo científico y también para financiar un agresivo programa de becas al exterior, entre otras cosas.
Venezuela es un gran productor de petróleo, como todos lo sabemos. Parte de la renta petrolera se queda fuera y el resto se distribuye de la siguiente manera: casi el 73% va al Gobierno; el 15% se distribuye entre los consumidores vía subsidios a combustibles (galón de gasolina a centavos de dólar) y el 12% llega al sector empresarial mediante la compra de bienes y servicios. En otras palabras, los venezolanos se gastan hoy muchas de las ganancias del petroleo: coyol quebrado, coyol comido.
¿Cuál de estos países seríamos nosotros si hubiéramos tenido petróleo o cobre? ¿Seríamos previsores como los noruegos? ¿Aprenderíamos a serlo como los chilenos? ¿Seríamos como los venezolanos? (Me temo que...). Sé que la pregunta es especulativa porque carecemos de cualquiera de esas cosas que hoy se venden carísimas. Sin embargo, tenemos biodiversidad, algo cada vez más apreciado en este mundo. En conservarla y aprovecharla inteligentemente debiéramos ser más previsores que los noruegos. Una de las cosas que podríamos hacer es impulsar en los próximos años un vigoroso desarrollo científico (en biología, genética, etc.), con el fin de sacarle el jugo a esa biodiversidad. Aspirar a convertirnos en una pequeña potencia. ¿Cómo financiarlo si no hay petróleo? Establezcamos una buchaca alimentada por inversionistas externos, cooperación internacional y recursos propios.
periódico La Nación 26 junio 2008.

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