Columna Surco
Francisco Barahona R.
Con enorme sorpresa nos enterarnos que la alta jerarquía del INS acaba de recetarse aumentos desmesurados que van desde un 70% a un 41% dependiendo del puesto; así, el presidente ejecutivo pasa a ganar nada menos que seis millones cuatrocientos mil colones, el gerente un tanto menos y así el resto de la cabeza que incluye al auditor.
De este festín no participa el resto de los trabajadores de la institución, así que es algo así como un “premio”, después de que se liberalizara la venta de seguros por parte de la Asamblea Legislativa, (¡viva el TLC!) y con la supuesta justificación de equiparar salarios con el sector privado, de cara a un futuro donde esos funcionarios podrían ser tentados de pasar a ese sector de la nueva competencia, situación que sería altamente nefasta para los intereses del INS.
Toda esta locura descarada no es sino una nueva muestra de que algunos políticos solo piensan en sus intereses personales. Y que poco les vale la ética en la gestión de los asuntos públicos. La mala y grotesca lección que nos están dando una vez más estos sectores es que hay que servirse con la cuchara grande cuando se pueda, aunque ello signifique un insulto para el pueblo en general que se supone es la razón de ser de todas estas instituciones.
Nos dirán que es pura envidia, pues salarios de esos montos nos pueden despertar ambiciones inconfesables. La pura verdad es que estas acciones constituyen un buen ejemplo de cuando los burócratas y políticos le jalan el rabo a la ternera, sin percatarse, o tal vez sí, que sus actos provocan el aumento de la descomposición social, la decepción ciudadana y para muchos, el deseo de hacer lo mismo cueste lo que cueste, sin límites de legalidad o comportamientos no éticos que aumentan finalmente los niveles de desesperación, decepción y violencia ciudadana.
Espero que el Poder Ejecutivo y en especial el presidente Arias tomen acción en este desaguisado impúdico y contraproducente, de cara a los nuevos sacrificios que se avizoran en el futuro inmediato de parte de todos los ticos, en especial por los años de las vacas flacas que se nos anuncian, pero sobre todo, por los anuncios y compromisos de la pasada campaña electoral donde se nos dijo una y mil veces que llegarían a servir y no a servirse en su propio beneficio y además, dentro de parámetros de comportamiento ético que existen y han sido incorporados en un documento, compromiso que debe respetarse por todos y no solo por unos que por lo general se encuentran ubicados en la franja media o baja de la administración pública y los de las instancias superiores que ¡viva la pepa!
Que decepción, dan ganas por lo menos de tirarse a las calles a protestar, por esto, por la inseguridad, por el agua, por la basura, por la corrupción, por la politiquería de siempre, por los altos precios de la gasolina, los alimentos y por mil otras razones. ¡Cuidado, la paciencia tiene un límite!.
periódico La Prensa Libre 29 mayo 2008.

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