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RESONOCO

02/08/2008 GMT 1

ESTE BARCO TIENE CAPITÁN

marfuerte @ 02:52

Óscar Arias Sánchez *
Creo que es necesario volver a explicarles a los costarricenses en qué consisten, en general, las medidas de emergencia que el Gobierno está adoptando para mitigar los efectos del aumento desmedido en el precio del petróleo. He escuchado comentarios negativos sobre las propuestas, algunos producto de la ignorancia, otros producto del egoísmo, casi todos producto de la inmadurez de pretender que una crisis mundial no nos afecta.

Nuestra factura petrolera se ha duplicado en el último año, y consume casi todo el dinero que nos genera el turismo y la exportación de nuestros principales productos agrícolas. Ante este panorama, algunos piden que el Gobierno elimine por completo los impuestos a los combustibles, pero ¿adónde nos llevaría eso? Seguiríamos teniendo la misma cantidad de vehículos en las calles, seguiríamos pagando la misma exorbitante suma de dinero para la compra de petróleo, y encima, el Gobierno perdería ingresos y se vería obligado a dejar de invertir en caminos vecinales y en programas sociales como las pensiones para los adultos mayores, los comedores escolares o los EBAIS.

No queremos sacrificar a las personas más necesitadas de Costa Rica. Es por eso que, como medida inmediata, hemos enviado a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para trasladarle el impuesto del diesel a la gasolina. Ese mismo proyecto, propone un aumento del 100% en el costo del marchamo para los carros de lujo que funcionen con diesel y que no se empleen en la producción o el transporte, es decir, que no sean buses, busetas o camiones para transportar productos o realizar las labores de una empresa.

¿A quiénes afecta este proyecto? Naturalmente a quienes tienen carros de diesel de lujo y a quienes tienen vehículos de gasolina, y que deberán decidir si enfrentan el aumento o utilizan el transporte público.

¿A quiénes beneficia este proyecto? Beneficia a las personas más pobres de Costa Rica, que no pueden pagar un aumento desmedido en las tarifas de bus. Aunque muchos se sorprendan, para miles de costarricenses un incremento de 50 o 100 colones diarios en el pasaje de bus es un golpe durísimo, que los obliga a escoger entre comprar los huevos, el arroz o los frijoles, y viajar al trabajo.

Este proyecto, aunado a la restricción vehicular, constituye un conjunto de medidas inmediatas, o sea, medidas de emergencia. Pero esto es sólo el principio, en el corto y mediano plazo, mejoraremos sustancialmente el transporte público, reactivaremos el tren a diversos puntos del Área Metropolitana, y continuaremos la construcción de infraestructura vial que desde el inicio de esta Administración hemos impulsado.

Pero en el largo plazo, la única medida sostenible es un cambio de actitud de los costarricenses. Hay quienes desde ya planifican ignorar la restricción vehicular, esperando que no los “pesquen” o dispuestos a pagar una multa. Así no podemos seguir. No habrá manera de enfrentar el aumento en el precio del petróleo si los costarricenses no somos capaces de crear una cultura de ahorro y de solidaridad.

Escapa mi entendimiento la oposición que han manifestado algunas personas y algunos diputados de la Asamblea Legislativa a este proyecto. Han intentado politizar estas medidas, agitando el río para llevar las aguas a su propio molino. Seamos claros y sinceros: los ricos no necesitan nuestra ayuda. Pueden sobrevivir, perfectamente, con un aumento en el precio de la gasolina o en el marchamo de su vehículo. Pero ¿qué pasará con los pobres si el pasaje del bus llega a costar el triple de lo que cuesta ahora, o incluso más?
No me quedaré de brazos cruzados esperando un consenso nacional en materia de combustibles que nunca va a suceder. No perseguiré el espejismo de la unanimidad, porque sé que siempre será imposible de alcanzar; y en una crisis el tiempo perdido casi siempre se pierde en contra de quienes menos tienen.

De todas las tareas que un gobernante asume, la más importante es la tarea de ejercer su liderazgo y tomar las decisiones que se requieren. Yo he tomado decisiones de emergencia que pueden no ser populares, pero son urgentes, necesarias y justas. Este capitán está de pie detrás del timón, asumiendo la responsabilidad que implica conducir a un país a través de una crisis mundial. He fijado un rumbo claro, y hoy les pido que confíen en mí y en mi equipo de gobierno. Con la ayuda de Dios y de cada uno de ustedes, superaremos cualquier desafío que se nos presente.

* Presidente de la República
Dairio Extra 27 junio 2008.

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