Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

02/08/2008 GMT 1

Virgen de los Ángeles: portadora de la palabra liberadora de Dios.

marfuerte @ 02:59

Ocean Castillo Loría.

Con motivo de la celebración del hallazgo de la imagen de la Virgen de los Ángeles, vale la pena hacer una reflexión de corte histórico – teológico, de manera tal que quienes aprovechamos este tiempo a modo de fijar nuestros ojos en María, madre de Jesús de Nazaret, podamos hacerlo con la profundidad merecida.

La figura de la Virgen de los Ángeles, muestra en sus rasgos su pertenencia a la etnia indígena. Esto es altamente significativo, la imagen se identifica con los marginados, con los maltratados, con los esclavizados.

El cronista Fernández de Oviedo escribe sobre el trato a nuestros indígenas: “… Mande vuestra merced guardarle hasta que tengamos algunos de estos indios en la jaula…”. Evidencia de la esclavitud la hallamos en una Real Cédula de 1536: “…solo un navío que llevaba cuatrocientos yndios e yndias antes de ser acabado el viaje no quedaron de ellos cincuenta porque todos los demás se murieron”.

La invocación de María, Virgen de los Ángeles nos remite a aquella muchacha de Nazaret, que ante el mensaje del enviado de Dios, se define como esclava del Señor (Lucas 1: 38). En estos tiempos el término de esclava o servidora del Señor puede parecer una humillación, pero más bien señala la disponibilidad de ella ante la manifestación de Dios.

Con dicha manifestación se confirma un deseo de Dios: ser amigo de los seres humanos. La imagen tiene al niño entre sus brazos. María cumple la voluntad de Dios, es madre, persona sujeta del amor de Dios. He ahí el sentido de las palabras del ángel: “Alégrate, llena de gracia…” (Lucas 1: 28)

Este es un buen momento para permitir que la gracia de Dios nos inunde, para sanar nuestro espíritu, para disponernos a creer, para unirnos a la verdad que es Jesucristo, y por Él, surja en nosotros el amor: “Tus caminos enséñame, Señor, para que así ande en tu verdad; unifica mi corazón con el temor a tu nombre” (Salmo 86: 11)

María de Nazaret, marginada, rechazada y abandonada, María, Virgen de los Ángeles, indígena abandonada, marginada, rechazada. Símbolo de espera, abierta a la voluntad de Dios.

Nuestra Patrona no es físicamente igual a los conquistadores, es igual a los conquistados, nuestra Patrona no tiene en sus manos la espada, nos presenta a Jesús, “Dios con nosotros”, Dios liberador, con lo que María es liberadora.

María, madre de los oprimidos, madre de los que la sociedad considera huérfanos. María de Nazaret, portadora de la palabra de liberación: “Desplegó (Dios) la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero.
Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.” (Lucas 1: 51 – 53)

Pocas veces, por no decir nunca, nos detenemos en las implicaciones sociales de la palabra liberadora que nos manifiesta María: Dios socorre a los pobres y humildes y no a los ricos y poderosos: “Busquen al Señor todos ustedes, los humildes de este mundo, los que obedecen sus mandatos. Actúen con rectitud y humildad, y quizás así encontrarán refugio en el día de la ira del Señor” (Sofonías 2: 3)

“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios” (Lucas 6: 20)

“Dios levanta del suelo al pobre y saca del basurero al mendigo, para sentarlo entre grandes hombres y hacerle ocupar un lugar de honor; porque el Señor es el dueño de las bases de la tierra, y sobre ellas colocó el mundo” (1 Samuel 2: 8)

En el cántico de María que hemos citado se observa que mientras quienes tienen el poder tienden a conducir sus colectividades por los caminos del dominio, la coacción y la posesión de las riquezas, produciendo gran cantidad de excluidos, marginados y pobres, Dios, en contrario, actúa por medio de esos marginados del sistema injusto.

María de Nazaret, María Virgen de los Ángeles, presenta un mensaje revolucionario: se nos invita a liberarnos de las estructuras injustas que por y en nombre de Dios mantienen al pueblo hundido en el abandono, la discriminación y el hambre.

La invitación de María de Nazaret, María Virgen de los Ángeles, es a no “comer cuento”, a no creer que la sociedad es injusta por si misma y que nada se puede hacer respecto a ello.

El Dios que nuestra Virgen de los Ángeles tiene entre sus brazos y que nos muestra, es muy distinto al Dios de los opresores. El Dios que nos muestra nuestra Patrona es el que interviene por los humildes y marginados, pero para que esta intervención se concrete debemos vivir conforme al espíritu de Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos…” (Lucas 4: 18)

De ahí que concordamos con la palabra de Pablo VI: “María de Nazaret, a pesar de estar absolutamente abandonada a la voluntad del Señor, lejos de ser una mujer pasivamente sumisa o de una religiosidad alienante, fue una mujer que no dudó en afirmar que Dios es vengador de los humildes y de los oprimidos y derriba de sus tronos a los poderosos del mundo; y reconocerá en María, que es la primera entre los humildes y los pobres del Señor” (Lumen Gentium, n. 55)

Esta es nuestra Virgen, signo de consuelo, ánimo y ayuda.

Conforme a la historia del hallazgo, el Padre Alonso de Sandoval comprende que la Virgen desea que se le construya un templo. Este hecho es importante, María se hace presente en el espacio de comunión de los creyentes, así lo deja claro el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús” (Hechos 1: 14)

María jugó un papel sustancial en la primera comunidad cristiana. Ella ayuda a asimilar la vida y enseñanza de Jesús, permite entrar en lo más profundo de la presencia de Dios. Es por ello que Pablo VI, al finalizar el Concilio Vaticano II, proclama a María como Madre de la Comunidad de los Creyentes.

Este evento en nuestro país que es la romería debe ser aprovechada como un espacio de oración y de toma de conciencia de la presencia de Jesús en nuestras vidas. Resulta ser una gran verdad, esta idea que la Iglesia Católica nos ha enseñado: “María nos conduce a Jesús”.

Con base en esto, es que muchos y muchas creyentes guardan en su corazón aquel pasaje de las bodas de Caná: “Haced lo que él os diga” (Juan 2: 5) ¿Y qué fue lo que nos dijo Jesús?, ¿Qué fue lo que nos mostró Jesús?

El hijo de María de Nazaret, de nuestra Virgen de de los Ángeles, lo que nos muestra es el Reino de Dios. ¿Y en qué consiste ese Reino? De nuevo, es la liberación desde los pobres, el ser humano que cambiando sus valores más íntimos encuentra el sentido de la vida, y por amor se hermana con los demás.

El ser humano renovado es el ser humano solidario, quien se consume en servicio por los demás (Lucas 10: 25 – 37) Aparejado a esto, se construye un proyecto social alternativo que implica el cambio en las relaciones culturales, económicas y políticas.

En el campo económico, Jesús se muestra, opuesto a la acumulación individual, lo central es el compartir, esto, por cuanto la fortaleza de la vida no está en los bienes materiales, sino en el servicio a Dios: “…No podéis estar al servicio de Dios y del dinero” (Lucas 16: 13)

Jesús nos propone una nueva política, donde la autoridad es fruto del servicio: “…quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; y quien quiera ser el primero que se haga sirviente de todos” (Lucas 10: 43 – 44) Es indudable que ese Espíritu de servicio es el mismo Espíritu que guía a María su madre.

Jesús nos propone una espiritualidad basada en el amor, la misericordia y la solidaridad. De esto nos hablan mucho los evangelios, nos basta como ejemplo, la gran lección de la parábola del hijo pródigo (Lucas 10: 25 – 37)

En suma, que el hijo de la “negrita” nos presenta un proyecto alternativo de sociedad, sin explotación, dominación y enajenación de los pobres. Aprovechemos esta fecha para pedir a Dios por intercesión de la Virgen de los Ángeles el acercar su Reino a Costa Rica.

Finalmente, en la romería de estos días se muestra como nuestro pueblo sale al encuentro de su salvación. Se va en romería como ser individual, pero el grupo que camina ejemplifica esa romería del colectivo social, con un profundo valor espiritual. Es el andar de la comunidad creyente que estrecha sus lazos paso a paso, es un pueblo dinámico.

Los mueve la fe, los mueve la crisis, los mueve la promesa, los mueve el voto, pero ya de regreso, ese pueblo vuelve renovado de manera integral para continuar la lucha por la vida.

No puede verse desde lo meramente humano la profundísima fe y solidaridad que mueve a nuestro pueblo. Todo un pueblo que camina hacia el Reino de Dios. Que en cada paso el romero o la romera haga la firme intención de rechazar el mal cotidiano, permitiendo que el Santo hijo de la Virgen se manifieste en nosotros.

Solo nos queda decir este 2 de agosto: “Santísima Virgen de los Ángeles, ruega por nosotros, ruega por toda Costa Rica”.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis