Agrocombustibles: ¿Llenar el tanque o el estómago?
Expertos los ven como un arma de doble filo
LORNA CHACÓN
redactora
Preocupa que los precios de los cereales sigan subiendo pese a un aumento en la producción mundial.
Si un agricultor produce una tonelada de maíz o de otro producto agrícola para producir etanol, va a recibir mejor paga que si la produce para alimentar a seres humanos (Foto: Archivo).
Si usted tuviera que escoger entre destinar un kilo de maíz para comer o para transportarse ¿Qué decidiría? Esta misma paradoja es la que plantea la intensiva producción de biocombustibles, en un escenario donde Costa Rica tiene previsto impulsar a partir de octubre la producción de etanol con la caña de azúcar.
En buena y sana teoría, la producción de los agrocombustibles no habría de ser un problema para los países, pues se supone que deberían utilizarse los excedentes de productos agrícolas ya que, en principio, primero se debe satisfacer el hambre y después la necesidad de energía.
Sin embargo, en la práctica eso no se ha podido cumplir, pues aunque muchos países han aumentado las hectáreas de productos agrícolas para producir biocombustibles, el precio de estos granos no ha bajado y más bien tiende a subir cada vez más.
Pero, ¿qué son biocombustibles? Son los derivados de la biomasa - organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos-, por ejemplo, el excremento de una vaca.
Los de origen biológico pueden sustituir parte del consumo de combustibles fósiles tradicionales como el petróleo o el carbón.
En el mundo, dos de los biocombustibles más utilizados son el etanol y el biodiésel. El etanol se obtiene a partir de maíz, sorgo, caña de azúcar, remolacha o trigo o cebada. El biodiésel se fabrica a partir de aceites vegetales que se obtienen de canola, soja o jatrofa (un tipo de arbusto), los cuales son cultivados para este propósito.
Algunos agrónomos hacen una diferencia entre "biocombustibles" y "agrocombustibles", pues consideran que si se utilizan productos de consumo humano como el maíz para producir "agrocombustibles" se está escogiendo llenar el tanque de un automóvil, en vez de llenar los estómagos de las personas.
El problema radica en el hecho de que la producción de estos combustibles biológicos generó una creciente demanda de ciertos productos agrícolas, cuyo precio se disparó y ésta es una de las causas de la crisis alimentaria mundial sobre la que han alertado los organismos internacionales.
Las otras causas de la escasez alimentaria tienen que ver con los efectos del cambio climático (sequías en Australia y las bajas cosechas en Europa), una demanda aumentada de proteínas cárnicas y cereales, especialmente por parte de China e India, así como un aumento en los costos de los insumos agropecuarios, tales como fertilizantes y pesticidas debido a los elevados precios del petróleo.
En la Cámara de Comercio de Chicago, punto de referencia para el comercio mundial de granos, entre mayo y setiembre del 2007 la tonelada de trigo pasó de $200 a $400, es decir, se duplicó, mientras que el precio del maíz subió un 40% y el arroz un 36%, entre otros granos.
Lógicamente, estos aumentos han provocado un alza en productos de consumo final como el pan, las pastas y las tortillas, pues las materias primas aumentaron un 40% en el último año.
Por eso, no es de extrañarse que en México se registren manifestaciones en protesta por el incremento en el precio de las tortillas, que los italianos hicieran una huelga sin pastas, y los alemanes se quejen por el precio de una jarra de cerveza.
Pero eso no es tan grave si se compara con el hecho de que en países como Burkina Faso, Egipto, Senegal y Camerún se registren revueltas contra los altos precios de los alimentos, tal y como reseñó el periódico francés Le Monde Diplomatique en su edición de mayo.
Según datos de la FAO, desde el 2003 se duplicó el uso de maíz para biocombustibles y prevén que la demanda aumentará 12 veces hasta el 2016.
El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Chelston W.D. Brathwaite, dijo que "la controversia sobre la producción de biocombustibles será menor en la medida en que los gobiernos nacionales y sus socios del sector privado, se comprometan en el desarrollo de políticas nacionales de agroenergía y biocombustibles y de marcos regulatorios basados en el conocimiento científico y correctas políticas económicas".
De acuerdo con el director del IICA: "un enfoque viable para la así llamada controversia 'alimentos versus combustibles' es diversificar las materias primas y las tecnologías con las que se producen los biocombustibles, concentrándose en productos que han mostrado una trayectoria larga y exitosa en este campo, como es el caso de la caña de azúcar, y promover el desarrollo de tecnologías innovadoras".
ETANOL "HECHO EN COSTA RICA"
El pasado 27 de abril, el presidente Óscar Arias aseguró en una entrevista publicada en el periódico La Nación que "tenemos por primera vez un alza en la canasta básica que afecta a todo el mundo y con causas conocidas: petróleo, un aumento en la demanda de productos y esa cosa que es lo más idiota que he oído: que los países ricos se dan el lujo de pagar a los agricultores para que no siembren. Y luego viene otra estupidez todavía mayor: usar maíz para biocombustibles. Prefieren llenar el estómago de un vehículo que el de un ser humano".
Un mes después de estas declaraciones, el 25 de mayo, el Gobierno del mismo Arias anunció por medio de un reportaje en el periódico La Nación que implementará un plan para producir etanol con el objetivo de que todas las gasolineras vendan biocombustibles, aunque el anuncio ya empezó a generar preocupaciones (Ver recuadro "Los motores no están diseñados para más de cinco grados").
Cabe destacar que el etanol es producido principalmente por el Ingenio Taboga, empresa en la que los hermanos Óscar y Rodrigo Arias así como su primo, el diputado liberacionista Fernando Sánchez, son accionistas mayoritarios.
Es importante recordar que, además de la producción que pueda destinarse para consumo nacional, el etanol originario de Costa Rica tendrá acceso libre al mercado de Estados Unidos, cuando entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ese país, Centroamérica y República Dominicana.
La negociación permitirá vender cualquier volumen sin pagar aranceles. Además, el TLC abre a Costa Rica una cuota anual de 31 millones de galones para el etanol no originario (con materia prima extranjera).
En contraste, Brasil, el segundo productor mundial de etanol después de Estados Unidos, paga $ 0,54 por galón de impuestos de acceso o aranceles para colocar el etanol en Estados Unidos.
Un proyecto de $1,1 millones
El Gobierno de Costa Rica anunció el 25 de mayo a través de un reportaje en el diario La Nación que a partir de octubre implementará un proyecto con el fin de que todas las estaciones de servicio vendan gasolinas mezcladas con etanol o biodiésel, para lo cual requiere invertir $1,1 millones.
Este proyecto estuvo a prueba desde el 2006 en Guanacaste y Puntarenas y permitirá que cada tipo de gasolina tenga un 7,5% de etanol (producido con caña de azúcar), mientras que el diésel tendrá entre un 2 y un 5% de biodiésel (producido con palma aceitera).
Para poner en práctica este proyecto, el Ministerio de Ambiente y Energía deberá emitir en julio un decreto que establecerá a la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE) como la entidad ejecutora.
UNIVERSIDAD solicitó al viceministro de Energía, Julio Matamoros, una entrevista para conocer los detalles de este proyecto desde el pasado 21 de mayo. Lamentablemente, al cierre de esta edición (lunes 26) el funcionario no había concedido la cita, aunque dijo que lo haría telefónicamente.
El viceministro reconoció al diario La Nación que, pese a que faltan cuatro meses para ejecutar el proyecto, el Gobierno desconoce si los precios de los combustibles subirán o bajarán al adicionarles los biocombustibles.
El proyecto requiere una inversión de $1,1 millones que no se sabe de dónde saldrán y tampoco se conoce si RECOPE tendrá la capacidad logística para llevar a cabo un proyecto de esta envergadura.
Matamoros dijo que para el 2010, con un 10% de etanol en la gasolina se necesitarían 16.000 hectáreas de caña de azúcar y 22.000 hectáreas de palma aceitera para el biodiésel, aunque el país no sería autosuficiente; por lo cual "la idea es que haya producción local combinada con compra internacional".
Es decir, aunque suene paradójico en tiempos en los que se habla de soberanía agrícola, el Gobierno diseña un proyecto en el que de, de antemano, se sabe que el país dependerá parcialmente de materia prima importada sujeta a los vaivenes del mercado internacional.
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Agrónomo Róger Martínez:
"Motores no están diseñados para más de cinco grados"
El agrónomo Róger Martínez, docente de la Universidad de Costa Rica y quien posee un doctorado en Agroecología, aseguró que Costa Rica piensa comercializar el etanol a partir de octubre "y ya sabemos quiénes van a salir favorecidos" pues "el Ingenio Taboga, propiedad de los hermanos Arias, tiene casi el monopolio de la producción de etanol".
Detalló que el proyecto que pretende impulsar el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en coordinación con RECOPE, busca producir etanol con más de cinco grados de alcohol, pero "más de eso no es correcto porque los motores no están diseñados para ello. Sin embargo, quieren llevarlo a siete, ocho, nueve y hasta 12.
Cuanto más grados de alcohol tenga el etanol, más venden y ganan los ingenios. Por eso es que se quieren vender con grados mayores a cinco, aseguró el agrónomo.
Detalló que si se sustituye la factura petrolera en un 15% con etanol, Costa Rica ahorraría solamente $400 millones. ¿Por qué no se ataca el problema de otra forma impulsando automóviles de gas licuado, con paneles solares o híbridos?", cuestionó Martínez.
Mientras tanto, ya es pública la intención del Gobierno de China de explorar y explotar petróleo en el Caribe costarricense.
"De esta forma se enfatiza en la extracción de petróleo sin tomar en cuenta los impactos sociales y ambientales", añadió Martínez.
TRASNACIONALES Y EXPORTADORES
De acuerdo con el agrónomo, el negocio de los agrocombustibles beneficia principalmente a las transnacionales y a ciertos sectores agroexportadores nacionales, pues son los que más ganan con esta modalidad de energía.
"Se intensifican grandes exportaciones de monocultivos que no van dirigidas a las necesidades humanas, sino a los intereses de grandes empresas agroexportadoras", declaró Martínez, quien agregó que estas compañías "monopolizan las tierras, las semillas y las aguas".
En su opinión, con una hectárea de caña de azúcar se puede producir etanol suficiente para dos meses de uso en un automóvil, pero se le quita la cantidad de azúcar que requiere una familia por diez meses.
Martínez dijo que hay otros cultivos que no perjudicarían los precios de los productos alimentarios, como el caso del risino o mamona (una forma de yuca) o la jatrofa, "pero ese negocio no estaría dominado por las transnacionales, por eso no les interesa".
El experto detalló que si un agricultor produce una tonelada de maíz para producir etanol, va a recibir mejor paga que si la produce para alimentar seres humanos y eso tiene un fuerte impacto en los precios nacionales e internacionales.
El experto citó el caso de Argentina, donde al percatarse de que el país se quedaba sin comida porque casi todos sus productos agrícolas se estaban exportando a Europa, la presidenta Cristina Fernández de Kírchner estableció un impuesto "móvil" a las exportaciones, el cual sube o baja según el precio internacional del producto.
"¿Se imagina qué impacto tendría en Costa Rica una medida así? Habría más comida, menos hambre y menos desnutrición", dijo Martínez.
De acuerdo con el docente, "se calcula que en Costa Rica muere una persona diariamente de hambre. En Argentina son cinco por día. Sin embargo, ignoramos esta información", explicó Martínez.
El especialista dijo que "los biocombustibles van a perpetuar el modelo de producción y consumo. Deberíamos producir para adentro y exportar sólo lo que sobra. La agroecología beneficia a toda la población, pero eso choca con el modelo dominante", agregó.
En el área ambiental, Martínez citó un reciente estudio de los autores mexicanos Pimental y Patzek, el cual demostró que los agrocombustibles sólo permiten una reducción del 15% en la emisión de gases, por lo cual tampoco son tan "amigables con el ambiente" como se cree.
En su criterio, la crisis alimentaria que vive el mundo es un problema de geopolítica y así como hay guerras por el petróleo, posiblemente habrá guerras por los alimentos.
"Hay un principio de precaución que el Gobierno de Costa Rica no está aplicando. Ante el problema que se avecina, no ha querido responder de una forma adecuada. Como todavía tenemos un poco de comida guardada, se piensa que el problema no será tan fuerte pero habrá que ver después de agosto, cuando se acaben las reservas", advirtió Martínez.
Añadió que el Gobierno ha hecho un esfuerzo en el Plan Alimentario, aunque los recursos que destinan a éste son muy bajos en relación con los recursos que se destinan, por ejemplo, a los exportadores.
Semanario Universidad 29 mayo 2008.

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