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RESONOCO

05/08/2008 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:58

EL EJEMPLO DE LA HORMIGUITA Y LA REFUNFUÑADERA DE LOS TICOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Una buena parte de los ticos son especialistas en quejarse, si tienen trabajo hablan en contra de sus jefes porque “los explotan”, si no lo tienen se quejan de la suerte tan ingrata de estar desempleados, si son choferes reniegan por lo cansado que resulta manejar, y si son profesionales porque es muy aburrido estar encerrado en una oficina, no importa si están bien o mal, igual reniegan por todo, estos son los que nunca prosperan, ven pasar el tiempo sin la mínima ambición por mejorar, por estar “amargados” solo ven oscuridad aunque el sol esté resplandeciente.

¿Verdad que eso ocurre? Todos conocemos a alguien con esas características... algunos llegan al extremo de levantarse contentos y “se majan solos” para tener un pretexto y refunfuñar. Que pena tener que reconocer que muchos no tienen cura, porque al igual que el alacrán nació para picar, ellos nacieron para fracasar, sin embargo, -como decía papá- la esperanza es lo último que se pierde y por eso hoy decidí compartir con ustedes una historia que me envió un amigo lector y que quizá salve a más de uno y lo enrumbe hacia un futuro esperanzador, entiendan que la gente positiva es más feliz.

La historia dice así: Hace un tiempo me puse a observar detenidamente la vida de las hormigas, y confieso que quedé asombrado al verlas trabajar con tanto orden y empeño. Pero una hormiga en particular atrajo mi atención. Negra y de tamaño mediano, la hormiguita iba cargando una pajita que seguramente era seis veces más larga que ella misma.

Después de avanzar casi un metro con semejante peso, llegó a una especie de grieta, estrecha pero profunda, formada entre dos grandes piedras. Probó cruzar de una manera y de otra, pero todo su esfuerzo fue en vano. Hasta que por fin la hormiguita hizo lo insólito. Con toda habilidad apoyó los extremos de la pajita en un borde y otro de la grieta, y así se construyó su propio puente, sobre el cual pudo atravesar el abismo. Al llegar al otro lado, tomó nuevamente su carga y continuó su esforzado viaje sin inconvenientes.

La enseñanza de esta linda historia es que con actitud positiva podemos enfrentar cualquier reto. La hormiga supo convertir su carga en un puente, y así pudo continuar su viaje. De no haber tenido esa carga, tan pesada para ella, no habría podido avanzar en su camino.

¿Captaron la moraleja? ¡Cuántas veces nos quejamos por los problemas, las cargas y las pruebas que debemos soportar! Pero sin darnos cuenta, esas mismas cargas -bien tomadas- pueden convertirse en puentes y peldaños que nos ayuden a triunfar.

Una deficiencia cardiaca hizo de un médico un famoso cardiólogo; un impedimento físico convirtió a un joven en un gran escritor; la timidez del estudiante llevó a otro a ser un destacado investigador. ¡Cuántos otros ejemplos podríamos mencionar! Todos para mostrar la misma verdad; que con frecuencia debemos padecer males para disfrutar luego de bienes mayores; que debemos llevar con valor nuestras cargas para convertirlas en puentes de éxito y prosperidad.

¿Está soportando en este momento algún problema o adversidad? Recuerde que nada conseguirá con quejarse o angustiarse. Confíe en Dios, Él no permitirá que la prueba lo destruya, más bien le dará fuerzas para seguir con valor y lograr mayores alturas. Sea como la hormiguita... deje de refunfuñar.
Diario Extra 28 junio 2008.

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