Necesidad de más diputados
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo
EnForo de La Nación se viene desarrollando un rico debate sobre la necesidad de mayor participación ciudadana en las políticas públicas. Bien enfocado por el exministro Juan José Echeverría Brealey el pasado 25/junio/08 en referencia a otra nota que el suscrito publicara en estas páginas ( Foro , 23/junio/08), por lo cual quisiera ampliar al respecto.
Más diputados. Cuando planteo la propuesta lo hago con dos intenciones: mayor participación ciudadana, y más eficiencia y eficacia en la toma de decisiones de este poder.
Posiblemente la mayoría de ciudadanos desilusionados por la falta de respuesta legislativa a sus preocupaciones, aspirarían más a disminuir el número de diputados que a aumentarlo, empero, aquí serían los partidos políticos los que pegarían el “brinco”. Es un tema en el que los ciudadanos y los políticos difieren.
La falta de comunicación política de nuestros gobernantes es la mayor falencia que padece nuestro sistema, entendida esta como el intercambio constante de los dirigentes y líderes con las comunidades, con el afán de retroalimentarse para una certera toma de decisiones. Que se sustente más en el sentir popular, que en las decisiones “iluminadas” de una aristocracia política desfasada con la realidad nacional.
Pues bien, para ello se requiere fortalecer al ciudadano y a las políticas públicas. Por tanto, aumentando a 87 diputados, se lograrían establecer al menos 11 comisiones legislativas permanentes, cada una con 7 diputados; está demostrado que es en ellas donde realmente el Congreso es productivo.
Sobran precisamente 3 diputados, que serían los propietarios del Directorio, que deben concentrarse en la macropolítica y en la dirección del parlamento. Con todo lo que representa ser presidente de la Asamblea Legislativa, el tiempo resulta limitado para estar en comisiones.
Cómo seleccionarlos. Veinte de esos diputados serían de carácter nacional, electos de una lista que cada partido presentaría a discreción de todo el electorado, importantes para mantener la fortaleza en el régimen de partidos políticos, columna de la democracia. Estos diputados estarían obligados a recorrer todo el país junto al candidato presidencial de su partido, lo que les daría un abanico completo del acontecer nacional, y serían electos con la fórmula actual de cociente y subcociente.
Los otros 67 serían distribuidos en distritos electorales que definiría el Tribunal Supremo de Elecciones, tomando en consideración dos elementos: la ubicación geográfica y la composición demográfica. Ello obligaría a cada uno a concentrarse en su zona de interés –distrito electoral – y así llevar al parlamento los diferentes intereses y prioridades de las comunidades nacionales, que en el devenir legislativo fortalecerían un proyecto país ante el intercambio de realidades particulares, tan dejadas de lado en las políticas públicas. Asimetrías que han acentuado y ampliado las diferencias entre las diversas zonas geográficas, debilitando el tan pisoteado bien común, en el cual el bien es para unos pocos y lo común, para las grandes mayorías.
Como podemos ver, la idea no es solamente cuantitativa al aumentar los diputados, sino también cualitativa, puesto que los postulantes no solamente tendrán que llegar a representar los intereses de un partido político, sino que deberán “mercadearse” directamente con los votantes, enseñando su hoja de vida, sus proyectos, sus resultados y, lo más importante, dando la cara: esto le permitirá a un pueblo educado y pensante como es el costarricense pedir cuentas sobre la gestión de su representante.
periódico La Nación 1 julio 2008.

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