Columna DIGAMOSLO
Walter Hernández Valle
guelo59@hotmail.com
• Al igual que las personas, los pueblos que se dedican solamente “a vivir el día” están condenados al estancamiento, vale decir, al atraso...
• Viven “tapando huecos”: contrayendo deudas a troche y moche para enjugar el déficit fiscal crónico. Invirtiendo grandes sumas en reparar daños que todos los años, indefectiblemente, ocasionan los desastres naturales, en lugar de invertir en obras que terminen definitivamente con esos problemas.
• Y “vivir al día” significa, ocuparnos solo del presente y no tomar previsiones y hacer proyectos para el futuro. Invertimos en los hombres y mujeres de hoy, quienes pueden hacer escuchar sus reclamos por esto o por aquello.
• Pero eso no va con aquellos que, teniendo voz, no son escuchados, porque aún no saben expresar lo que sienten y lo que necesitan. Son nuestros niños. O sea, el futuro de nuestros pueblos...
• Así es, lamentablemente. Estamos descuidando nuestra niñez. Hay cifras aterradoras, en ciertos países de América Latina, sobre la miseria, la ignorancia y la enfermedad que padecen millones de niños...
• En Costa Rica, afortunadamente, no llegamos a tales extremos, pero tampoco podemos regocijarnos de la calidad y extensión de la educación, la salud y el buen trato que reciben muchos de nuestros niños, sin importar su género ni edad.
• Basta con leer, casi diariamente, la opinión de expertos e ignaros en la materia, denunciando los pésimos programas de educación que se vienen ensayando en el país desde hace varias décadas.
• Es necesario hacer una evaluación seria y profunda de nuestros sistemas de enseñanza e introducirles las reformas drásticas que precisa para ponerlos a tono con los avances modernos.
• A estas horas, todas las escuelas y colegios del país tendrían que estar dotados de suficiente número de computadoras, por ejemplo, para que todos los escolares y colegiales dominen la disciplina informática.
¡Todos los alumnos de sexto grado tendrían que saber leer, escribir y hablar inglés, por lo menos, como idioma extranjero. Y manejar bien el español, pues da verguenza comprobar lo mal que se habla y escribe en Costa Rica, nuestra lengua materna.
Pensemos, entonces, en el futuro de la patria, que es la niñez. Dentro de unas horas, el hoy ya no existirá. Abramos las ventanas al mañana...
• Digámoslo: La mejor inversión que un pueblo puede hacer, es abrirle oportunidades a sus niños...
periódico La Prensa Libre 1 julio 2008

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