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RESONOCO

06/08/2008 GMT 1

Más de 10 millones de personas quedarían en la indigencia

marfuerte @ 02:02

Desigualdad amenaza objetivos del milenio

JAVIER CÓRDOBA MORALES
redactor

*Indicadores de salud muestran escaso avance de América Latina de cara a las metas del 2015.

El aumento en el precio de los alimentos podría dejar a más de 10 millones de personas en la indigencia, entre ellas la niñez, un sector muy vulnerable. (Foto Katya Alvarado)

El hecho de que América Latina tenga los mayores índices de desigualdad en el mundo y el aumento en el precio de los alimentos, hacen que tenga serios obstáculos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el campo de la salud.
Así se refleja en un informe presentado recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en colaboración con otras agencias del sistema de Naciones Unidas.
El informe analiza los progresos de la región de cara al cumplimiento de los ODM en el área de la salud para el 2015; metas que para algunos países son una realidad, aunque para otros el camino por recorrer todavía es enorme.
Uno de los objetivos analizados en este estudio es el de reducir la mortalidad de infantes menores de 5 años al menos a dos terceras partes del indicador que se registró en 1990.
Luego de 17 años de fijada la meta, a esta fecha la reducción de mortalidad infantil debería ser mayor al 45,3%; por lo cual en términos regionales parece que se ha avanzado adecuadamente, ya que la reducción alcanzada es del 48,2% hasta el momento y la mortalidad bajó de 42,4 a 22 niños fallecidos por cada mil que nacen.
Sin embargo, la situación heterogénea de la región hace que un país como Cuba ya haya alcanzado la meta proyectada para el 2015, mientras que Aruba no ha avanzado ni un 5% en el cumplimiento.
Hay 23 países de la región que se encuentran por debajo del avance esperado hasta este año, pero existen diferentes razones por las cuales no se ha podido avanzar como se quisiera en algunos países.
Uno de estos casos es Costa Rica, que en 1990 tenía una mortalidad infantil que rondaba los 16 niños por cada 1000; bajar esa cifra es mucho más complicado que hacerlo de indicadores más altos.
La viceministra de Salud, Lidieth Carballo, explicó que esto se debe a que los países con índices muy altos logran grandes reducciones con simples mejoras en los sistemas de atención, mientras que, en el caso costarricense, las causas de mortalidad son más complejas, como es el tema de las deformaciones congénitas.
En América Latina, de cada 12 millones de infantes que nacen cada año, mueren 400.000 antes de cumplir los cinco años de edad, 270.000 antes del primer año y 180.000 durante el primer mes de vida.
En cuanto a la mortalidad de las madres a la hora del parto, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Luis Machinea, aseguró que la región ha tenido pocos avances y se muestran grandes desigualdades entre los países.
Mientras un grupo de naciones como Costa Rica, Argentina, Chile, Cuba y Uruguay presentan tasas con menos de 50 muertes por cada 100.000 madres, en el resto de la región las cifras oscilan entre las 60 y 630 muertes, como es el caso de Haití.
"No hay datos confiables en esto, porque el aborto está prohibido en muchos países y muchas muertes están relacionadas con el aborto, aunque no están declaradas. Lo que es claro es que la región no ha avanzado mucho en estos años", explicó Machinea.
Añadió que las muertes de las madres también tienen que ver con el estado de sus derechos a la salud sexual y reproductiva, como es la falta de acceso a anticonceptivos, control prenatal y atención de emergencias obstétricas.
Mejores noticias hay sobre la reducción en la incidencia de enfermedades como el paludismo y la tuberculosis; de este último, la mayoría de los países logra detectar exitosamente el 70% de personas infectadas y da atención al 85%; lo cual ha bajado la incidencia de la enfermedad notablemente.
En el caso del paludismo, en el 2006 se reportaron 919.877 casos, un 20% menos que en el 2000; mientras que las muertes relacionadas con este padecimiento fueron 219; ello representa una baja del 32% respecto de seis años antes.
El otro de los temas analizados por este informe, y que compromete seriamente el futuro de la región, es el asunto de la desnutrición infantil, donde los avances tampoco son muchos.
Hay en la región 4,1 millones de infantes con desnutrición global, bajo peso para la edad y problemas de hambre; mientras que la desnutrición crónica, que se refleja en la insuficiente altura para la edad, abarca a 8,8 millones de personas.
Machinea explicó que el costo económico de la desnutrición en el caso de Centroamérica es cercano al 6,4% del PIB, un poco menor de lo que se necesita para erradicar el hambre en la región.

DESIGUALDAD, EL GRAN OBSTÁCULO

Si bien la región tuvo avances regulares para alcanzar los ODM en salud, el hecho de ser la región con mayores índices de desigualdad en el mundo, y la crisis en el precio de los alimentos, podría anclar más los avances de cara al 2015.
En el tema de la cobertura de los servicios de salud, Machinea indicó que América Latina vive una "desigualdad espeluznante", pues el gasto de bolsillo en salud de la región es más del doble que en otras regiones en desarrollo; lo que refleja la escasa cobertura de los sistemas de seguridad social.
"El gasto en medicamentos, sobre todo ante eventos catastróficos, es uno de los elementos que lleva a la gente a la indigencia, uno de los problemas de protección social de la región", manifestó Machinea.
En esto también hay realidades diversas, como Chile y Costa Rica, pues de acuerdo con Machinea, el sistema costarricense es bastante eficiente en dar cobertura universal, lo que se refleja en que los gastos porcentuales de cada grupo socioeconómico en salud son muy equilibrados.
En el caso suramericano, el sistema heredado de la dictadura de Pinochet, hace que el 20% más rico acumule el 50% de los gastos en salud, por lo que el sistema da cobertura solo a quienes pueden pagar.
Machinea también se mostró preocupado porque en casi todos los países, la discriminación racial, y el abandono de algunas áreas geográficas, hace que existan poblaciones muy vulnerables, como es el caso de los indígenas, cuyas tasas de mortalidad infantil, por ejemplo, pueden hasta duplicar el promedio nacional.

Crisis alimentaria e indigencia

Uno de los datos más preocupantes según los representantes del Sistema de Naciones Unidas, es el efecto que tendrá el aumento en el precio de los alimentos sobre los índices de pobreza.
Mientras el índice general de precios al consumidor en la región ha crecido en promedio un 7% en el último año, los de los alimentos reportan un 15% de incremento, lo cual podría traer serias consecuencias si los ajustes salariales se hacen sobre la base de ese 7%.
José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, indicó que si no se hace nada para amortiguar este efecto, el aumento en la cantidad de indigentes en la región podría ser de 15 millones de personas; mientras que si se realiza un ajuste en los ingresos del 5%, esta cifra bajaría a 10 millones.
"Estamos alertando que si no hay una política de ayuda, podemos tener 10 millones más de pobres en América Latina por la crisis alimentaria, lo cual significa perder la mayor parte del avance que ha tenido la región en los últimos cinco años", añadió la directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Rebeca Grynspan.
Para Grynspan, afrontar esta crisis requiere de una mayor coordinación internacional y de acuerdos más concretos, como tener avances en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, y el acceso a los alimentos.
"Esta crisis muestra que cada país actuando por sí solo y el mercado actuando por sí solo, no llegan a las soluciones más adecuadas. Por ejemplo, muchos han limitado las exportaciones de productos alimentarios para proteger a su población, pero esto afecta a los otros países que compran, porque aumenta los precios", explicó Grynspan.
Sobre el efecto de la producción de biocombustibles en el precio de los alimentos, la representante de PNUD aseguró que en Estados Unidos ya se ha comprobado la ineficacia ambiental y energética de subsidiar la producción de etanol con maíz; y existe una gran discusión sobre la competencia en el uso de la tierra, que también generaría incremento en el costo de los alimentos.
Grynspan, quien fue Vicepresidenta de la República entre 1994 y 1998, aseguró que este es el momento en que los países deben abocarse al gasto social, pues 100 millones de personas en la región están bajo un sistema de transferencias condicionadas de dinero; por lo que fortalecer los programas significaría proteger a esa cantidad de personas ante la crisis.
"La situación fiscal en América Latina permite aumentar el apoyo, porque el endeudamiento bajó en los últimos años, y ya no está en la situación de los 80, cuando tenía déficit externo y déficit interno; entonces no había espacio fiscal para extender sus programas sociales, como ahora", afirmó Grynspan.
Para la funcionaria, si no se invierte ahora en programas sociales, el costo de la crisis para los países podría ser mucho mayor.

Semanario Universidad 29 mayo 2008.

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