A punto de Caramelo
Con varios premios europeos a sus espaldas, la película libanesa se exhibe en nuestro país. Con una historia sencilla y cálida, Caramelo le dejará un buen sabor de boca.
Inti Picado Ovares
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La película Caramelo, que se exhibe actualmente en Arte Cine Lindora, en Lindora de Santa Ana, es una celebración a la amistad entre un grupo de mujeres libanesas.
De mano de la joven directora Nadine Labaki -quien también escribió , dirigio y estelarizó el filme- la historia nos lleva, como público occidental, a conocer una imagen de Líbano a la cual no estamos acostumbrados.
Un microcosmos
En un pequeño salón de belleza llamado Sibelle, en un barrio residencial de Beirut, cuatro mujeres dan rienda suelta a sus anhelos y temores. Ahí, resguardadas por su propia amistad, ellas pueden soñar.
Así, nos topamos con cuatro cálidas historias, cuatro mundos diferentes de cuatro mujeres, cómplices de sus pequeñas batallas.
Una a una
Layale (Nadide Labaki), la bella dueña del local, es la amante de un hombre casado. Las horas se le pasan esperando con ansias su llamada.
Jamale (Gisele Aouad), por otro lado, es una actriz de comerciales de televisión recién divorciada, quien de manera constante se queja de su infatigable -y pareciera perdida- lucha contra actrices más jóvenes.
Sumada a ellas nos topamos con Nisrine (Yasmine AL Masri), una musulmana, quien vive con el temor latente de su próxima boda, en donde su novio descubrirá que ya no es virgen.
Rima (Joanna Moukarsel), la encargada de lavar el cabello y limpiar el salón, reprime sus deseos lésbicos mientras se desvive de amor -secretamente- de una de las clientes.
Juntas, estas mujeres modelan esta mágica historia de amistad.
Lenguaje universal
Caramelo es una historia sencilla en apariencia, pero detrás de ella soslayen mensajes universales que todos reconocemos. El temor a envejecer, a la soledad, a la dependencia y al qué dirán se dibuja a lo largo de toda la cinta. Como todo primer filme de un director, Nadide Labaki todavía debe afinar algunos detalles, pero finalmente, la joven directora nos regala una historia cálida, sincera y cargada de inusitada frescura.
periódico Vuelta en U 1 agosto 2008.

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