PROBLEMAS EN LA FAMILIA (2)
Juan Luis Mendoza
Hay padres que se echan sobre sí la culpa de que el hijo ande en las drogas o se haya ido de la casa, sin más. ¡Ojo!, que además de la familia hay en la sociedad otros “sistemas” de gran influencia: los amigos, la escuela, la calle, los medios de comunicación… De ahí que a la hora de valorar una determinada situación (y no para evadir la correspondiente responsabilidad) hay que tenerlo en cuenta.
Particularmente la escuela -a la que, en forma de guarderías o centros infantiles, se encomienda desde temprano a los niños- tiene una incidencia grande en sus mentes y corazones, en las habilidades que aprendan, en la capacidad para prevenir los problemas y, en todo caso, para resolverlos oportunamente.
Las separaciones o divorcios constituyen cambios muy significativos en el seno de la familia con las consecuencias que traen aparejadas, sea para los hijos, sea para los padres. De ahí la necesidad de aclarar la situación, hacerse cargo de ella y delimitar las acciones que habrá que llevar a cabo.
¿Qué hacer con respecto a los hijos? Hay que atender al régimen de visitas establecido por la ley. Y hay que hacer esto otro también: no culparlos del fracaso de los padres; no hablarles mal de ninguno de los dos; asegurarles que pueden contar con el apoyo de ambos indistintamente; animar a los hijos a que, a su tiempo y si lo desean formen su propio hogar, pues “el divorcio no se hereda”.
¿Y los padres? Si pueden mantener una buena relación (aún separados o divorciados) a favor de los hijos, estupendo. Si cabe la reconciliación, previa la solución de los problemas que ocasionaron la ruptura, mejor. Si la relación ha quedado deteriorada, lo más conveniente es una prudente distancia.
Sigo con el tema, Dios mediante, otro día.
Diario Extra 5 julio 2008

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