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RESONOCO

27/08/2008 GMT 1

Mentira, engaño y petróleo sangriento

marfuerte @ 01:58

José Antonio Escorriola Alvarado *
En la novela Nazarín, el insigne escritor del siglo XIX don Benito Pérez Galdós nos da un fresco de lo observado en la España de entonces: una sociedad con mucha desigualdad social, nos lleva al mundo real y nos enfrenta con la realidad de los bajos fondos, delincuentes producidos en ese mundo lleno de desigualdad, también nos lleva a conocer a la gente pobre, gente que en opinión de Andara, dicharachera acompañante del sacerdote santo, dice: “Y quien habrá de defendernos si somos unos pobretes que no valemos nada en el mundo”. No se ha dado cuenta que le acompaña el defensor terrenal de los pobres, Jesús, encarnado en Nazarín.

En otro pasaje de la novela Nazarín les recomienda a sus acompañantes (pobres desgraciados) no emplear calificativos de odio hacia sus enemigos, les enseña el perdón de las ofensas, el amor hacia quienes nos hacen mal y la extinción de todo sentimiento rencoroso en los corazones.

El escritor, cuando describe la marcha de Nazarín y sus seguidores, quienes van apresados, van con dos guardias civiles, pues son parte de la comitiva varios delincuentes; cuando pasan por los campos la gente se forma una opinión mala de la caravana y dicen, juzgando…“vagancia, desvergüenza, pillería”.

Nazarín es una obra literaria cumbre de la Humanidad; hay que leerla para ubicarnos hoy, nuevamente, en este rocoso planeta, lleno de maldad, mundo que marcha igual a lo descrito por el insigne escritor español, pues en esta época tenemos a gente poderosa que irrespeta y le quita lo poco que pueden disfrutar los pobretes del mundo, como sería su dignidad, el tener acceso a los bienes naturales, la comida, la vivienda, el agua, el aire, en suma el disfrute de la naturaleza; inclusive hay naciones con gobernantes dizque democráticos y cristianos, electos popularmente, quienes ordenan y envían sus naves, llenas de armas a destruir a otros seres indefensos en el otro lado del mundo. Si tuviéramos a don Benito Pérez Galdós nos describiría y afirmaría que el mundo es de los pillos y que estos prevalecen.

Afirmado lo anterior, me refiero a que el mundo seguirá siendo igual si la gente (funcionarios públicos, principalmente) no respetan la verdad y afirman sus mentiras como si ellas fueran una verdad, siendo esa maraña dialéctica la célula madre del engaño. Luego del engaño, aparecen personajes de los bajos fondos, como el estafador, cuya ganzúa es su buen hablar.

Volviendo a los mentirosos, tenemos que las personas que así actúan lo hacen para mantener o apoderarse de lo material en el mundo, o para hacerse del dinero de otras gentes sin trabajar; por el contrario, siendo algunos emprendedores y teniendo visión del negocio dejan en la calle a otros seres, quienes sucumben ante sus ofertas. En el ámbito privado tenemos a gente que está llena de avaricia y este “pecado capital” es la sangre y la energía del personaje central de “Petróleo sangriento”, magnífica película que nos retrata a un personaje cuya vida está consagrada a hacer capital, aun a costa de dejar en la ruina y sin propiedades a otras gentes, inclusive la vida familiar de su único hijo no le importa y llega al asesinato en dos ocasiones.

En un pasaje de la película reconoce que aborrece a sus competidores, siendo que “la competencia es un pecado de Dios”, como afirmaba el insigne John D. Rockefeller, fundador la Standard Oil.

* Politólogo
periódico La Prensa Libre 9 julio 2008.

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