¿Sólida formación y probada trayectoria?
Iván Molina Jiménez | IVAN.MOLINA@ucr.ac.cr
Historiador
En un artículo que recientemente publiqué en Áncora ( 20/7/2008 ), señalé que ciertos sectores de la izquierda costarricense habían iniciado una revalorización de la experiencia de Morazán en Costa Rica, la cual contrasta con la perspectiva que sobre ese proceso histórico tenían los comunistas en la década de 1940.
Indiqué, además, que esa revalorización parecía estar relacionada con la interpretación de Morazán difundida por sectores de izquierda latinoamericanos identificados con el proyecto bolivariano.
Con base en mi artículo, don Julio Rodríguez, en su columna En Vela (25/7/2008) , señaló que Hugo Chávez “…influye en algunos de nuestros historiadores a punto de tergiversar la historia patria”.
En respuesta a esa afirmación, don Juan Rafael Quesada ( La Nación , Foro , 2/8/2008 ) se permitió aclararle a don Julio lo siguiente: “en días pasados un número significativo de historiadores de sólida formación y de probada trayectoria profesional… se preguntaba con vivo interés acerca de esa tendencia historiográfica ‘morazanista-chavista’ denunciada en el artículo de marras”.
No consultan las fuentes. Si don Juan Rafael y esos “historiadores de sólida formación y de probada trayectoria” hubieran leído mi artículo, lo primero que habrían notado es que, en ninguna parte, afirmo que hay historiadores costarricenses comprometidos con esa revalorización de la experiencia de Morazán en Costa Rica.
Tampoco menciono en mi artículo que exista una tendencia historiográfica “morazanista-chavista”; son esos “historiadores”, que don Juan Rafael cita, quienes lo hacen.
Parece claro, entonces, que don Juan Rafael y esos “historiadores” incurrieron en un manejo descuidado –por decir lo menos– de las fuentes que consultaron. En don Juan Rafael esto no es inusual. En su libro, Clarín patriótico (pp. 195-196), afirma que un estudio que José Gil publicó en 1985 encontró inspiración teórica en un libro que el historiador Eric Hobsbawm publicó ¡en 1990!
Tampoco es inusual en don Juan Rafael cuestionar el trabajo de sus colegas a partir de criterios no académicos. En su respuesta a don Julio, don Juan Rafael asocia mi artículo sobre Morazán con el macartismo y el “memorando Sánchez-Casas”. Tal procedimiento recuerda el cuestionamiento que don Juan Rafael hizo a algunos de los principales aportes del historiador Robert May por el solo hecho de ser May estadounidense ( Semanario Universidad , 7/9/2006).
De acuerdo con don Juan Rafael, esos “historiadores de sólida formación y de probada trayectoria” se preguntan acerca de las fuentes en que me baso. Con mucho gusto responderé a esa inquietud una vez que don Juan Rafael, para evitar incurrir en “generalizaciones y vaguedades”, los identifique.
Si lo hace, don Juan Rafael –quien ni siquiera es capaz de nombrar a las personas con las que debate– podrá empezar a reducir la brecha entre lo que predica y lo que practica.
periódico La Nación 5 agosto 2008.

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