Columna Surco
Francisco Barahona R.
El año pasado publicamos en Surco la idea de considerar la posibilidad de suscribir con Venezuela, especialmente con Petrocaribe, un acuerdo de cooperación que nos permitiera comprar a ese país, el petróleo en mucho mejores condiciones que el Acuerdo de San José, actualmente en vigencia; la nueva iniciativa energética es impulsada por el Presidente Chávez desde 2005 y de ella gozan 17 países como Guatemala, República Dominicana, Nicaragua y Panamá.
En dicha columna sugeríamos que no existía razón genuina para que Costa Rica no se adhiriera a dicho acuerdo, salvo un impedimento ideológico; parece que al fin la realidad se impone, ella es más terca que cualquier prejuicio sostenido por el actual Gobierno; sospecho que esa posición se tomó, pues estábamos ante el inicio de las discusiones del TLC con Estados Unidos y ante diferencias de criterios políticos entre Chávez y Arias, que impidieron por muchos meses el nombramiento de embajadores, alejándose ambos en buena parte de los foros y organismos internacionales en que participaban.
En aquella ocasión, nadie quiso hacer referencia a esta columna y menos comentar lo adecuado que nos podría resultar el acuerdo con Petrocaribe, decía entonces que al país no le convenía mirar solo hacia el norte y Europa, sino que además, debería estar atento y cercano al Mercosur y al Pacto Andino, es decir hacia Suramérica; el silencio fue entonces la tónica y seguimos viendo solo hacia el norte y el este.
Hoy, ante precios de más de $144 el barril de oro negro, parece que el prejuicio ideológico comienza a evaporarse y el Gobierno anuncia una delegación oficial que viajará en estos días a Venezuela intentando ser parte de ese selecto club donde se adquiere petróleo pagando el 50% de las compras a tres meses plazo, a diferencia del presente que le compramos más del 90% del crudo a ese país y debiendo cancelarle a ocho días plazo; además del otro 50% restante, el país puede disponer para invertirlo en obras de infraestructura como cooperación al desarrollo sur-sur, a un muy bajo interés del 1% y a un plazo de pago de veinticinco años. En otras palabras, mucho mejores condiciones que nos aliviarían una factura petrolera superior a los dos mil cuatrocientos millones de dólares, que se dice rápido, pero en colones es casi inimaginable.
Hace poco el diputado Merino y la ANEP, solicitaron al Gobierno el adherirse a Petrocaribe, desconocemos si el silencio fue también la respuesta, pero en todo caso parece que el sentido común se imponer en este orden de cosas y quizás las primeras acciones de nuestro nuevo Embajador allá, el historiador Vladimir de la Cruz, se orienten a la consecución de esta iniciativa que de haberse hecho antes, nos hubiera favorecido ampliamente como país. La lección principal sería la de escuchar desde el Gobierno a los ciudadanos que no piensan igual, el pragmatismo por encima de los prejuicios ideológicos o los alineamientos con los gobernantes estadounidenses y pensar primero en los beneficios para la ciudadanía. Esperemos recibir pronto buenas noticias.
periódico LA Prensa Libre 10 julio 2008.

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