PERSONA ARMONIOSA
Juan Luis Mendoza
Empleamos el término “armoniosa” aquí para designar a alguien que vive en armonía consigo mismo, con Dios, con los demás y con lo demás.
Y este es el dibujo de esa persona armoniosa:
Vive en una permanente actitud positiva: con alegría, con esperanza y entusiasmo.
Con esa actitud avanza desde la dependencia o inmadurez hacia la independencia o madurez hasta la interdependencia o plenitud, dispuesta a compartir con los demás sus esfuerzos a favor del bien común que, a la postre, redundará en el beneficio personal de cada uno.
Libre de las trabas que para no pocos suponen el pasado y el futuro, la persona armoniosa vive el presente, el hoy, el aquí y ahora, consciente de que cada momento de su vida es todo su patrimonio y que lo ha de vivir plenamente.
Actúa desde ella misma, desde su libertad interior de acción, impulsada por unos valores previamente seleccionados, interiorizados y asumidos, que dan sentido y valor a lo que hace. No procede de lo que le dictan los demás o de las condiciones impuestas por las circunstancias. Es una persona práctica y no reactiva. Es autoconsciente, libre y responsable.
Aunque expuesta, como cualquiera, a percepciones y reacciones indebidas, una persona armoniosa tiene siempre en sus manos las llaves maestras para el logro de la paz, el equilibrio interior, la seguridad y el gozo, bienes del espíritu, amenazados o perdidos. Esas llaves maestras son la aceptación y el amor de lo que se es, se hace y se tiene, y la capacidad de empatía o comprensión para ver las cosas desde el punto de vista de los demás.
Completo el retrato de una persona armoniosa, Dios mediante, en un próximo escrito.
Diario Extra 9 agosto 2008.

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