Reforma del Estado y empleo público
Mariano Jiménez Zeledón(*)
En un artículo de prensa el señor Roberto Gallardo N., Ministro de Planificación, ha realizado una invitación para el debate público de esta temática, y ha señalado con acierto que la reforma del estado es una actividad permanente y que ésta no puede circunscribirse al “cierre, fusión o creación de entidades públicas”.
El marco conceptual que deriva del Plan Nacional de Desarrollo y la comisión consultiva de reforma del Estado se encuentra bien orientado, cuando se parte de que la modernización del Estado es un desafío estratégico para el desarrollo nacional.
Sin embargo, en relación con una de las conclusiones iniciales del grupo que analiza el empleo público debe llamar la atención el comentario en el cual se indica que “algunos problemas en esta materia solo podrán ser resueltos cuando se produzca un cambio generacional completo, pues algunas medidas correctivas solo serán efectivas cuando se haya renovado completamente la planilla del sector público”.
El problema del ejercicio de la función pública consiste en que no existe una cultura de servicio hacia los usuarios, por lo que si nuevos funcionarios se insertan en la actual cultura organizacional, el nuevo personal podría tender a asumir la cultura organizacional predominante.
El cambio de personas por si solo no modifica la cultura organizacional, se requiere además, un cambio en el liderazgo de las instituciones públicas, mejoras en los procedimientos de contratación del personal mediante concurso de antecedentes en los cuales se garantice la idoneidad técnica y personal.
André Hauriou en su libro de Derecho Constitucional e Instituciones Políticas, comentó que en el caso de la India, ésta no se fragmentó después de su independencia y la democracia ha funcionado, como consecuencia de la herencia administrativa del “Civil Service” británico.
Por otro lado, pude observar en España el funcionamiento del ingreso a las administraciones públicas, que implica la existencia de exámenes escritos y orales con tribunales (oposiciones), lo cual obliga a los postulantes a estudiar por su cuenta un año o más, luego de finalizada la universidad antes de tomar los exámenes respectivos.
La reforma del Estado pasa en gran medida por la reforma del empleo público, por lo que el Ministerio de Planificación debe recibir el apoyo de todos los sectores en esta labor que esperaríamos genere un cambio de paradigma en esta materia.
*Abogado y politólogo
Suplemento Página Abierta. Diario extra 15 julio 2008

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