Columna DIGÁMOSLO
Walter Hernández Valle
guelo59@hotmail.com
* En la vida, todos estamos expuestos a experimentar momentos difíciles, angustiosos, tristes. Así como también vivimos otros felices, llenos de alegría y satisfacción.
* Mientras estos últimos nos colman de optimismo y de placer, aquellos nos causan sufrimiento y amargura nos hacen sentir solos y desamparados.
* Tal es lo que ocurre con el fallecimiento de un ser querido, la pérdida inesperada de un empleo, el tormento de una cruel enfermedad, la ingratitud de alguien a quien, en alguna forma, hemos favorecido...
* Momentos difíciles, sin duda. Pero, afortunadamente, ante cualquier adversidad, siempre hay una puerta que se abre, una mano que se tiende, una voz que consuela.
* Más que todo, el remedio, la solución, está en nosotros mismos y no en la ayuda ajena, que en ocasiones no llega o no lo hace oportunamente y en la medida requerida.
* Muchos la encuentran en la oración. Otros, en el consejo profesional, pero no creo que exista mejor bálsamo para mitigarlas, que la buena lectura.
* Ella nos permite conocer, por ejemplo, cómo lograron superar la adversidad, grandes hombres y mujeres, a lo largo de la historia y aprender de sus experiencias.
* Recordemos, si no, el duro camino que debió recorrer Abraham Lincoln, desde su niñez, cuando quedó huérfano de madre y los duros años de su adolescencia y juventud, como leñador y tendero.
* Su constancia para estudiar leyes en medio de la pobreza. Y luego, sus múltiples fracasos en la arena política, que no doblegaron su entereza y más bien, lo prepararon para convertirse, en su madurez, en el mejor presidente que ha gobernado su país.
* Pero, también encontramos alivio, paz y serenidad, leyendo las sabias enseñanzas de excelsos escritores, filósofos, científicos y en especial, las estrofas de inmortales poetas, cuya inspiración es un soplo divino.
* En esta oportunidad, vienen a mi mente aquellos estimulantes versos del bardo argentino, Pedro B. Palacios (Almafuerte): “Si te postran diez veces/ te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas/ No han de ser tus caídas tan violentas/ ni tampoco, por ley, han de ser tantas...”
* Digámoslo: Después de la tempestad, viene la calma...
periódico La Prensa Libre 12 agosto 2008.

Meneame
del.icio.us