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RESONOCO

18/09/2008 GMT 1

Columna Enfoque

marfuerte @ 00:55

Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.

Politólogo

Ya este Gobierno empezó en declive. Va cuesta abajo y buscando frenos. En parte, esta situación es propiciada por las reglas de nuestro sistema político. Aquí, al tercer año, un Gobierno es algo así como un “perro muerto” debido al efecto combinado de varias reglas, sin importar que el presidente se llame Arias, Calderón o, eventualmente, uno que se apellide Solís.

Mandatos presidenciales cortos (cuatro años), simultáneos con los del legislativo, establecen límites temporales muy estrechos a los gobernantes. A esto se suma la inexistencia de reelección inmediata en ambos poderes. Como no hay carrera parlamentaria, el futuro de los diputados no depende en nada de lo que el Gobierno actual haga o deje de hacer, ni de lo que ellos hagan. Por su parte, como el presidente y sus ministros van de salida, no tienen estímulos para acometer tareas de largo plazo. Finalmente, el Poder Ejecutivo carece de mecanismos para empujar con agilidad su agenda en la Asamblea Legislativa (por su parte, el Congreso tiene débiles mecanismos para ejercer control político). O sea, menudo tinglado.

El Gobierno, sin embargo, no puede echarles la culpa de sus tribulaciones a las reglas del sistema político. Cuando se metieron en eso, sabían cómo era la cosa. Su pronunciado declive es consecuencia de una cadena de errores tácticos que, a diferencia de años anteriores, no fueron emulados por las fuerzas opositoras. En marzo, el error no forzado del entonces ministro Berrocal terminó en renuncia y con un Gobierno a la defensiva. En mayo, el Presidente desperdició la iniciativa política cuando no presentó un plan para lidiar con las “vacas flacas” que él mismo anunció. En julio-agosto, el episodio de las consultorías ha desembocado, por el momento, en la renuncia de otro ministro, esta vez del círculo interno del Presidente.

Con el Gobierno en el suelo, cualquiera es un valiente. Hasta los socios del G38 ahora hacen cara de bravo, más con la elección del 2010 cerquita. Sin embargo, la verdad es que el país no está en condiciones de que el resfrío gubernamental se convierta en una neumonía económica y social. A quien triunfe en el 2010 no le conviene recibir un país en malas condiciones y, encima, polarizado. En la actualidad no es viable alterar las reglas del sistema político, pero sí puede serlo un acuerdo sobre políticas públicas en tres temas: política energética, infraestructura y reactivación productiva. En esos asuntos, a todo el mundo le conviene cooperar: a los opositores porque quieren ser gobierno y al Gobierno, diay, porque quieren un delfín en el próximo Gobierno. El país recibiría una inyección de confianza. A don Óscar podría interesarle eso que llaman “legado”.
periódico La Nación 14 agosto 2008.

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