Hancock
Historia de un héroe sacada de la manga
Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com
En muchas ocasiones, una película presenta una buena idea en el papel. Pero cambia al armarse el trama de aproximadamente dos horas, sumar la visión del director y la del editor, y en algunas ocasiones aparecen las divergencias creativas de los productores hollywoodenses. La idea llega a perderse en el camino, y muy poco queda de ella en el producto final.
Hancock presenta este problema.
John Hancock es un héroe peculiar: borracho, vulgar, imprudente, despreocupado. Muestra mucha ineptitud en cada “rescate heroico”, costándole a la ciudad millones de dólares en daños. Es odiado y despreciado por la gente. Llamado continuamente “pendejo”. A pesar de todo esto continúa realizando rescates a su manera.
Después de rescatar a Ray, un relacionista público, éste le recomienda ir a la cárcel por la cantidad de citaciones que tiene, y esperar a ser necesitado por la gente. Sucede la llamada de auxilio, Hancock impide un robo bancario y es reconocido como un héroe.
Hasta este momento la idea aflora, pero luego se presenta un giro en la trama que decepciona. Y esa gran idea no pasó del primer tercio de la película.
Posteriormente se buscan “vehículos” para explicar el pasado de Hancock. No logran esclarecer su origen de forma clara, si no que lo complican innecesariamente y al final no sabemos qué es exactamente este personaje.
A esto debemos sumarle unos villanos sacados (y hago énfasis en el sacados) de la manga, únicamente para darle un clímax final a la película.
Y ¿cuál es la tan mencionada idea malograda de la historia de Hancock? Indagar la labor que realizan los superhéroes.
Ahora que están de moda las películas e historias de héroes, valdría la pena explorar más a fondo quiénes son estos seres poderosos; buscar respuestas a preguntas relacionadas con la ética, las responsabilidades sociales y personales, su visión de la justicia, el crimen y el castigo; las emociones humanas, su espíritu, la noción de destino, el significado de la vida; el papel de la fe en este mundo, en muchas ocasiones cruel, el valor de la amistad, el significado del amor y tantas otras preguntas que nos ayudarían a ver mejor el entorno de estos héroes. Cómo afrontan las problemáticas que trae ponerse una capa, antifaz o simplemente un traje.
El problema es que no supieron donde llevar al personaje de Hancock después del rescate del banco, y lo que sigue es confuso, en algunos casos absurdo, en otros parece que solo quisieron mostrar acción y efectos especiales, ¿necesario? Queda a discreción del espectador. Quedaron algunos huecos en la historia y ésta resulta muy lineal, por ende obvia.
Will Smith como Hancock está a nivel de sus excelentes actuaciones desde “Buscando la felicidad” (Gabriele Muccino, 2006) y el humor de la película recae en sus hombros, nada ajeno en este campo.
La dirección es buena. Muy similar a anteriores películas de Peter Berg (“Friday Night Lights”, “The Kingdom”). El movimiento personalizado que realiza con la cámara lo ha hecho como algo distintivo en su dirección. Le da personalidad a la toma, y profundidad en los diálogos de los personajes. La acción y los efectos especiales son dignos de mencionar y, quizá, es lo que vale el boleto al cine.
Ojala pronto se retome esta idea que no floreció con Hancock.
Pásela
Titulo: Hancock. Director: Peter Berg. Productor: Akiva Goldsman, James Lassiter, Michael Mann, Will Smith. Producción: Columbia Pictures. Guión: Vince Gilligan, Vicente Ngo. Cinematografía: Tobias A. Schliessler. Música: John Powell. Montaje: Paul Rubell. Interpretes: Will Smith (John Hancock), Jason Bateman (Ray Embrey), Charlize Theron (Mary Embrey). Duración: 93 minutos. País: EE.UU. Año: 2008. Género: Acción, comedia
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 17 julio 2008.

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