Preguntas en 15 de septiembre
Víctor Hugo Acuña Ortega (*)
Las repúblicas centroamericanas, con excepción de Panamá y Belice, celebran el 15 de septiembre como día de su independencia en recuerdo de que en esa fecha, en 1821, un grupo de autoridades y notables de la ciudad de Guatemala declararon la independencia de España de esa ciudad, e invitaron a las otras provincias del hasta entonces Reino de Guatemala a seguir su ejemplo.
A inicios de 1822, entre presiones, temores y, también, convicciones, estas provincias mantuvieron su decisión de emanciparse de España, pero decidieron unirse al imperio mexicano; experimento que feneció un año después. Así, no fue sino hasta mediados de 1823 que las provincias de la que empezó a llamarse Centroamérica declararon su independencia absoluta, en el marco de un congreso constituyente. Fue dicho congreso quien decretó que el 15 de septiembre de 1821 sería recordado para siempre como fecha de la independencia de la naciente República Federal Centroamericana.
Una vez desaparecida la federación en 1838, los estados que la integraban, luego convertidos en repúblicas, siguieron conmemorando el 15 de septiembre como día de su emancipación política.
Como se ve el 15 de septiembre, como tantas fechas asociadas a conmemoraciones, fue seleccionado como día memorable en forma más o menos arbitraria, y fue fruto de una definición oficial de un estado-nación en formación, el cual fracasó en poco tiempo. En ambos casos, tanto en la fallida federación, como en las un poco más exitosas repúblicas centroamericanas, la fecha escogida ha sido tanto un recuerdo como, sobre todo, la definición de un proyecto, es decir, la afirmación de que estas repúblicas tienen o deben tener un lugar, incluso un lugar destacado, en el concierto internacional de estados-naciones. Así, la conmemoración oficial del 15 de septiembre es una reafirmación formal de la viabilidad como proyecto estatal y nacional, una forma de articular desde el presente el pasado y el futuro de estos estados.
Las vicisitudes de la historia de los dos últimos siglos han mostrado los límites de esta proclama de viabilidad: desde el siglo XIX, por la dificultad de varios de estos estados para articular un orden político interno duradero y, desde inicios del siglo XX, por la presencia hegemónica de Estados Unidos en la región centroamericana. Así, los estados centroamericanos tienen ya un siglo de existencia como “estados-clientes” de esa potencia, lo cual deriva en una situación en la cual su soberanía es más o menos reducida y su subordinación más o menos profunda.
No obstante, la celebración oficial del 15 de septiembre por parte de los estados centroamericanos se ha mantenido, quizás no tanto para celebrar su independencia con I mayúscula, sino para señalar su continuidad histórica, y para enfatizar su autoridad frente al conjunto de la población, ambas periódicamente puestas en entredicho por conflictos sociales y políticos y, más recientemente, por reivindicaciones étnicas y territoriales.
A pesar de su persistencia casi sin sentido, cabe preguntarse cual puede ser el significado de esta celebración oficial a inicios del siglo XXI, cuando estas repúblicas han profundizado su integración asimétrica con Estados Unidos. Es previsible que en los próximos días un par de gobiernos eleven voces demagógicas de denuncia del imperialismo, pero lo cierto es que, en todos los estados del istmo, la cuestión de su viabilidad se plantea en forma aguda, en el marco de los actuales procesos de articulación económica desigual a escala global.
Quizás, este 15 de septiembre sea un momento propicio para preguntarse si en los países centroamericanos todavía se conserva alguna noción de proyecto nacional y si tiene actualmente algún valor el siempre presente y nunca plenamente alcanzado proyecto regional centroamericano.
*Catedrático universitario, historiador
Suplemento Página abierta. Diario Extra 16 setiembre 2008.

Meneame
del.icio.us
facundo te amo for ever
yassiell | 16-09-2009 - 15:50:46 GMT 1 #