Columna ESAS COSAS RARAS
María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
No se necesita una tarima de Imperial para ser avalado como un gran cantante en tiquicia. Los grandes artistas también aparecen en pequeños auditorios, en esos íntimos en los que amigos que forman sin nómina el club de fans se dan cita y unos cuantos que, siguiendo voces e instintos, se suman a pasar una velada musical, sin importar el costo.
Sin preámbulos, sin anuncios y con humildad aparece por el pasillo una mujer con guitarra en mano, es la cantante, la Elsa Basil, la nica que ha sido capaz de seguir las grandes huellas de Katia Cardenal, y que en lo sumo, ya va sembrando horizontes con su propio sello.
Los acordes iniciales... “sin tu boca aquí en mi boca, sin tus manos que sostienen a las mías ya no habría luz de sol que brille, ni una luna que de pena se sonría con verme llegar con agua de mis ojos en el inmenso mar...” estremecen las paredes de ladrillo que acurrucan el sonido y hasta al más alérgico de amor.
Y aunque a Elsa Basil le falta saber qué hacer con sus manos cuando no nos conduce con su guitarra por otras canciones de su joven carrera, se le perdona que entre canciones y pausas justifique por ejemplo que olvidó hacer saber a sus compañeros de banda el orden de las canciones. La Elsa tiene talento.
Y es que Nicaragua tiene un encanto musical que ya trasciende a los Godoy. La misma noche del concierto de Elsa, se presentó también el grupo La Cegua, grupo nicaragüense de tendencia roquera. La Cegua mostró sus pañales pero sus interpretaciones, todas con canciones originales, prometen ante otros coterráneos ya conocidos como PerroZompopo.
La semana pasada también andaba en San José otra de las grandes de Nicaragua, Katia Cardenal, presentando su más reciente producción discográfica “Mariposa de alas rotas”, un compendio de canciones inéditas que mezclan su estilo claramente trovador con algo de pop.
“Soy arena, caracola, espuma de mar y conmigo guardo lo que alcancé a escuchar. El murmullo ciego y sordo de una mujer que se esconde del ocaso y la soledad” es solo una muestra de la madurez artística de Cardenal, quien ahora recorre Centroamérica con un legado trazado también en Europa.
Y con estos movimientos muy nicas, muy centroamericanos, Costa Rica no queda muda. Guadalupe Urbina regresa a San José después de cuatro años de ausencia el próximo 25 de julio, con un concierto denominado “Costa Pacífica profunda” el Auditorio Nacional.
Se dice que será una fusión de sus más celebres canciones con voces de niñas, niños y adolescentes, así como de interesantes puestas en escena de la coreografa santacruceña Marlen Contreras.
Y con todas estas agradables noticias musicales, cuánto diera por ver de nuevo en el escenario a las Claro oscuro. Aquellas interpretaciones con sentido social, con mensajes de género y hasta de amor, llevan guardadas tres años desde su última aparición en el Teatro Nacional, en 2005.
Quien quita y las Evas Urbanas hagan el milagro.
periódico La Prensa Libre 18 ju lio 2008

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