Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

25/09/2008 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 02:20

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Los árbitros de fútbol, al menos no todos, no requieren de un psicólogo, como alguien lo recomendó recientemente. Porque los yerros humanos son yerros en sí mismos. Quiero decir, se cometen indistintamente, no seleccionando un cometido. Los arbitrales, en una importante proporción aproximadamente de la mitad, suceden a favor de un solo equipo. Los otros once de la Primera División se reparten más o menos equitativamente estos favores tan propios de la imperfección humana.

• •

Veamos el caso del árbitro Walter Quesada. Fue a dirigir el famoso clásico final de la temporada pasada al Alejandro Morera Soto, en medio de un aguacero, lo que obligó a suspender el partido. La Liga Deportiva Alajuelense, como ha sido lo tradicional y procurando proteger el campo, puso su conocido toldo encima de su grama. Cualquiera sabe que cuando tapamos un césped, suprimimos la entrada de oxígeno. Esto es, como dirían nuestros campesinos, no dejamos que la tierra “respire”. Las lombrices que oxigenan a la tierra y que permiten la salud del pasto, zacate o sembradíos, se ven obligadas a salir ante su asfixia. Minutos después de levantar el toldo, los animalitos regresan presurosos al subsuelo.

• •

Este dato elemental no lo podía desconocer Walter Quesada. Y si era ignorante en ello, lo debió de haber deducido con una mediana inteligencia. Y si tampoco pudo deducirlo, lo debió de haber preguntado. ¡Pero no! Esperó a los micrófonos de los medios para denunciar su preocupación porque las lombrices afectaran la salud de los jugadores protagonistas.

• •

Al hablarlo en una conferencia de prensa improvisada, causó la burla nacional contra una institución que como árbitro debe de respetar. Si no lo hizo fue por una ignorancia inexcusable o por una mala fe contra un club. Si luego sumamos a esto sus reiterados “yerros” en contra del equipo rojinegro, harto comentados por los especialistas, en el juego que arbitró tres días después, las suspicacias afloran, se explayan y asustan.

• •

No es un psicólogo lo que ocupan algunos árbitros. Algún día deberían de sentarlos frente a otro tipo de profesional que les haga algunas preguntas, a ver qué pasa.
periódico La Prensa Libre 4 setiembre 2008.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis