El nuevo pentagonismo
Antonio Barrios Oviedo
Asistimos a una militarización global de las crisis
Profesor UNA
Así lo vaticinaba desde 1967 Juan Bosch, eminente político dominicano, de cómo el poder militar de EE. UU. llegaría a reemplazar el concepto clásico del imperialismo, pasando a ocupar el Pentágono un papel central en la conducción de la política exterior de ese país.
Establishment militar. Se estima que para finales del 2008 la política pentagonista habrá consolidado la división del mundo en 6 regiones, incluyendo a China y Rusia, en la cual comandos militares con presencia permanente se encargarán de la militarización de las crisis mundiales, desestimando la diplomacia como opción en la política internacional.
La llamada“Área de Responsabilidad” del Comando Sur con sede en Miami, vigila a 31 países de América Latina, teniendo a Colombia como base de operaciones. Para ello EE. UU. está reactivando la Cuarta Flota Naval que solía cubrir el Caribe y el Atlántico Sur en la segunda guerra mundial, solo que hoy contará con submarinos, destructores y los modernos portaaviones USS Ronald Reagan, USS George H.W. Bush, USS Gerald Ford, provistos todos de armas convencionales y nucleares y tecnologíastealth, construidos por el complejo militar-industrialNorthrop-Grumman , uno de los principales motores de la economía estadounidense.
Los pentagonistas se refieren a un“Arco de Inestabilidad” global desde la región andina, América Central, el Caribe, África, Medio Oriente, el Cáucaso hasta Asia Central, donde factores de beligerancia, autodeterminación, desarrollo nuclear, Gobiernos hostiles, drogas, crimen organizado, separatismos, insurgencia y paramilitarismo, “atentan” contra elestablishment económico mundial del Tío Sam.
En el Medio Oriente, Irán (supuesto peligro) ha sido rodeado por países invadidos, colaboracionistas o al menos no hostiles a los EE. UU., como Turkmenistán (quinta reserva mundial de gas), por sus relaciones con Rusia, China, la Unión Europea y Venezuela. Con la construcción deliberada de una base militar en Iraq por parte de EE. UU., denominada Combat Outpost Shocker, a solo 8 kilómetros de la frontera con Irán, el pentagonismo continuaría el rediseño del Medio Oriente a favor de sus socios más importantes, Israel y Gran Bretaña.
Los países y las regiones siempre son nodos de cualquier estrategia de control, que para efectos de la geopolítica pentagonista, el Medio Oriente, los Balcanes, el Cáucaso, América Central o cualquier otra región geográfica son conexiones de un mismo problema. Así EE. UU. está alerta con aquellas naciones “positivas” o “negativas”, apuntando hacia Rusia, China y Brasil como potencias económicas e India, Pakistán o Irán como potencias nucleares. El plan de control global de EE. UU. implica establecer esas conexiones estratégicas y tácticas entre las regiones, tendientes a desestabilizar y utilizar técnicas de guerra en una región para adaptadas a otra (como operaciones de guerra psicológica e ideológica, guerras sociales, de inteligencia y de fragmentación), cuyos flujos económicos se valen del tráfico ilegal de armas con sus triangulaciones en otros países.
Peligro mesiánico. No hay situación de “guerra global”, sino “conflictos armados” que son locales, o de lucha contra el crimen internacional. Ni siquiera existe un conflicto armado mundial permanente y sin final. EE. UU. no descarta inducir una progresiva movilidad de fronteras en el Medio Oriente y Asia Central, según las etnias y religiones predominantes en cada región. Al argüir que en algunas ramas islámicas no prevalece el concepto de Estado-nación, Washing- ton ha recurrido a operaciones encubiertas que han disparado la violencia de conflictos sectarios latentes para agilizar, lo que denomina “secesión suave y progresiva”, favorables al pentagonismo.
El mejor ejemplo es cómo la invasión de EE. UU. en Iraq disparó un proceso de guerra social interna de la que solo pudo controlar su velocidad, mas no la profundidad de las diferencias entre los sunitas y chiitas. La solución ha sido la separación física o homogenización étnico-religiosa por zonas geográficas, disminuir la complejidad del sistema, negociar con ellos acuerdos de conveniencia y beneficio mutuo, valiéndose de incentivos económicos, sobornos, y reducir los “excesos” en la lucha sectaria.
Desde sus orígenes en el siglo XVIII, la creencia fundamentalista de las élites de poder de EE. UU. de un destino manifiesto superior y de control del sistema capitalista con- lleva a la expropiación de aquellos recursos primarios del resto del planeta, que tengan valor temporal de cambio para su sistema socio-económico. Las reacciones esperadas de los países que se oponen a ello han ganado importan- tes batallas en la guerra cultural, psicológica y económica; fenómenos que el pentagonismo los atribuye al terrorismo internacional. De modo que, para justificar la embestida sobre el mundo islámico, EE. UU. y sus socios han recurrido a la hipótesis demográfica del “choque de civilizaciones” promovida por Huntington.
Mientras tanto, el mundo sigue dividido respecto del terrorismo y de un “amenazante” fundamentalismo islámico al que hay que combatir. Entonces el pentagonismo invade a estos pueblos para“civilizarlos” , enseñarles lecciones de“democracia” y“humanidad” . Hoy, Guantánamo es sinónimo de violación de derechos humanos, donde hace poco condenaron al “terrorista” chofer de bin-Laden y ahora siguen con el conserje y el jardinero.
periódico La Nación 15 agosto 2008.

Meneame
del.icio.us