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RESONOCO

26/09/2008 GMT 1

Columna Surco

marfuerte @ 02:55

Francisco Barahona R.
Ante el declive del poder político de esta administración, sea por el simple paso del tiempo, por los escándalos recurrentes en función de otorgar privilegios a sus allegados, por su soberbia sin arrepentimiento, por las alianzas en el Congreso cada vez más débiles, por la salud del Presidente, por el entorno económico internacional negativo o por mil otras razones, los costarricenses debemos pensar en lo que seguirá después y por lo tanto, preocuparnos hoy seriamente por las próximas elecciones de febrero de 2010.

La insatisfacción es un sentimiento conocido en política y la historia nos demuestra que conforme avanza una administración, más se profundiza: sin embargo, nuestra realidad política hoy sí es singular y difícilmente admite comparaciones con el pasado. Tenemos a un partido político en el poder que se desgrana todos los días, se divide en su interior y cada vez es más neoliberal y se aleja de su ideario social demócrata amén de los escándalos que aumentarán con el tiempo y la insatisfacción ciudadana que se incrementará al no poderse satisfacer lo ofrecido en la campaña electoral pasada. En las estadísticas oficiales de fin de año, no solo la inflación podría llegar a un 18 ó 20 por ciento, sino que la pobreza superará esos montos, la depreciación del valor del colón en estos dos años podría ser fácilmente del orden de un 25% más pobreza para todos.

Lo anterior debe ser adobado con la realidad política electoral de la oposición que presenta un alto grado de desacuerdo, competencia de liderazgo a debilitantes, inexistencia de un verdadero diálogo que permita la construcción de una coalición o alianza que entusiasme a los votantes y permita un posible futuro éxito electoral; con un candidato o candidata que aglutine a esa población cansada, crítica y deseosa de construir un nuevo futuro para el país.

Es aquí donde todos deberíamos esforzarnos en facilitar ese proceso y cuando digo todos, no me refiero en igualdad de condiciones a los ciudadanos de pie a tierra y a aquellos que ejercen papeles de liderato parcial en el espectro político nacional; estos últimos deberían practicar la humildad y pensar no solo en sus trayectorias, sean estas personales o de los partidos políticos que representan, sino en cómo conquistar el poder mediante la suma de la mayoría electoral que se requiere; cómo ponerse de acuerdo, primero en una plataforma doctrinaria y de un plan de acción con políticas de estado transformadoras, humanistas y ligadas a nuestros más caros intereses como nación y luego, estructurar un sistema para elegir a las personas que ejerciendo sus liderazgos sociales, concurran a las próximas elecciones. Por supuesto que dada la normativa electoral, los partidos políticos desempeñarían un papel primigenio en este proceso; pero lo esencial no serían sus estructuras partidarias, sino la construcción de una nueva plataforma histórica que permita construir nuevas alianzas conducentes a formar mayorías ciudadanas que acaben con más de lo mismo y nos ofrezcan una nueva bocanada de aire, a tenor de las nuevas necesidades ciudadanas y del entorno productivo nacional e internacional. Si esto es posible solo lo sabremos en los próximos meses, pero todos deberíamos aportar.

Periódico La Prensa Libre 4 setiembre 2008.

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