La Biblia palabra de Dios en la historia humana (2)
Además se reveló frecuentemente contra Dios y Moisés: “¿Para qué nos ha traído el Señor a esta tierra? ¿Para morir atravesados por la espada, y que nuestras esposas y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No sería mejor que volviéramos a Egipto?” (Números 14: 3)
La libertad es una pesada responsabilidad, por eso hay nostalgia por la esclavitud. Dios provee el agua de la roca y el maná.
- Deuteronomio: Terminada la última marcha, antes de transitar por el Jordán, Moisés da las últimas instrucciones al pueblo, que son las que constan en este libro.
- Josué: El título del libro es el nombre del sucesor de Moisés, en este texto se observa el asentamiento de las 12 tribus en la tierra prometida. Se divide en tres partes: 1) La conquista de Canaán (Capítulos del 1 al 12) 2) Distribución de las tierras conquistadas (Capítulos del 13 al 21) y 3) El basamento en la fe de la unidad de Israel (Capítulos 22 al 24)
Hay varias teorías sobre la conquista por Israel de estos territorios, en el libro de Josué, la astucia es el medio de conquista. Lo que el texto muestra es que en realidad la conquista es un triunfo de Dios.
Cuando veamos más adelante los géneros literarios, quedará claro que el libro que comentamos es una epopeya. En estos textos, el arca de la alianza es signo de la presencia de Dios en medio del pueblo.
El mensaje del libro es: Israel tiene tierra gracias a su Dios, por lo que deben estas eternamente agradecidos a él.
El texto finaliza con la alianza en Siquem, se hace memoria del favor de Dios al pueblo. La alianza se sella con la fe común a Yavé y la aceptación de una misma ley (Capítulo 24)
- Los Jueces: este libro presenta una visión más moderada del periodo histórico anterior. A la muerte de Josué, llega la etapa de los Jueces. Éstos eran caudillos o líderes carismáticos que Dios llama en momentos de crisis del pueblo, en el que este es oprimido. Al ser algunas tribus atacadas por enemigos, estos líderes carismáticos, llenos del Espíritu de Dios, se levantaban para luchar contra los enemigos de Israel. Veamos el siguiente ejemplo: “El Espíritu de Dios actuó sobre Otoniel, y este guió a los israelitas en su lucha contra Cusán – risataim. Así Dios ayudó a Otoniel a derrotar a su enemigo” (Jueces 3: 10)
Las amenazas venían de los enemigos de los israelitas, debe tomarse en cuenta que, a poco tiempo de la llegada de Israel a la llamada tierra prometida, también se asentaron los filisteos. Ellos tenían un gran poder militar y uso exclusivo del hierro, por lo que representaron un gran peligro para Israel.
Los enemigos de Israel eran considerables, además de los filisteos, estaban los cananeos y otras poblaciones circunvecinas.
En momentos de crisis, Dios llamaba al “Juez”, que obtenía importantes victorias. Estas personalidades actuaron en distintas épocas y lugares.
Son destacables jueces de la altura de Gedeón y Sansón, también es importante subrayar, que una vez pasada la crisis, los jueces volvían a su cotidianidad.
En el libro hay un fuerte juicio por la situación religiosa de Israel. Ya no eran nómadas y estaban asumiendo las prácticas cananeas de agricultura, esto ayudó a introducir prácticas religiosas opuestas al culto a Dios. Era la adoración al dios cananeo Baal, dios de la fecundidad. A él se pedía la fecundidad de la tierra y la abundancia de vino, granos y aceite.
También hay una crítica política a Israel por su falta de organización y unidad. ¿A qué se debe esta situación?: “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 17: 6)
Una vez más, el escenario queda listo para la institución de los reyes, como respuesta a tratar de ordenar el desorden imperante.
- Samuel y Saúl: Los textos de esta parte de la Biblia refieren a este proceso de consolidación monárquica. 1 Samuel tiene tres apartados, que enfatizan sobre tres personajes: Samuel, Saúl y David. La secuencia sería la siguiente: 1) Samuel (capítulos 1 al 7), 2) Samuel y Saúl (Capítulos del 8 al 15) y 3) Saúl y David (Capítulos 16 al 31)
Samuel es consagrado a Dios siendo niño y llega a ser profeta. El llamado de Dios a este personaje, presenta las características de los llamamientos al profetismo: a) la iniciativa de Dios, b) el anuncio del mensaje que debe trasmitir y c)la respuesta del llamado (Si se quieren observar estas características, léase: 1 Samuel 3, Éxodo 3: 1 – 12, Isaías 6, Jeremías 1: 4 – 10 y Ezequiel 13)
El primer intento de organización monárquica se da con Saúl. Éste, como en el caso de los jueces, fue elegido por Dios: “Entonces Samuel tomó un recipiente con aceite y, derramándolo sobre la cabeza de Saúl, lo besó y le dijo: El Señor te consagra hoy gobernante de Israel, su pueblo. Tú lo gobernarás y lo librarás de sus enemigos que lo rodean. Y esta será la prueba de que el Señor te ha declarado gobernante de su pueblo” (1 Samuel 1: 10)
El Espíritu de Dios lo toma y lo lleva a guerrear contra los Amonitas para liberar a Israel (1 Samuel 11: 1 – 13) Al vencer Saúl en esta guerra, es proclamado rey.
- Muerte de Saúl y reinado de David: Después de describir los primeros triunfos de Saúl, se muestran dos vidas que llevan cursos opuestos: David es un muchacho que sirve al rey Saúl y que se va ganando el amor y las simpatías del pueblo, lo que genera la envidia del rey (1 Samuel 18: 6 – 9)
Saúl lo persigue sin tregua, y allí comienza a verse el descenso de Saúl, que lo lleva a la derrota y a la muerte, y el ascenso de David, siguiente rey de Israel.
David fue proclamado primero rey de Judá: “Llegaron los hombres de Judá, y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judá” (2 Samuel 2: 4), luego las tribus del norte de Israel trataron de organizarse políticamente pero fracasaron y también proclamaron a David su rey (2 Samuel 5: 1 – 3)
Como ya vimos en los grandes momentos en la historia de Israel, David conquista Jerusalén convirtiéndola en capital (2 Samuel 5: 9 – 16) y centro religioso al instalar allí el arca de la alianza (2 Samuel 6: 1 – 23)
En los libros de Samuel, David es un prototipo: bien parecido, amigo fiel, músico, poeta, guerrero valiente, gran líder, pero el texto bíblico no esconde sus pecados: el adulterio con Betsabé y el asesinato de Urías.
Pese a la institución de la monarquía, continuaron los conflictos entre las tribus del norte y del sur. La unidad política era pobre, de ahí, por ejemplo, la rebelión del hijo de David, Absalón (2 Samuel 15: 1 – 6, 19: 42 al 20: 2)
Muerto David, y en medio de “intrigas de palacio”, asciende al poder su hijo, Salomón.
- Los reyes de Israel y Judá después de David: ya vimos más arriba que la consolidación de la monarquía correspondió a Salomón, incluida la construcción del templo (1 Reyes 8: 17 – 21) El templo tendrá una importancia vital para la dinámica cultural y religiosa de Israel. Esto se confirma en la oración dicha por el rey, en la dedicación, valga decir que este es uno de los múltiples pasajes hermosos de la Biblia (1 Reyes 8: 23 – 53)
Con Salomón también se dan aspectos negativos: idolatría y altas cargas tributarias, esto, por las construcciones hechas por este rey, que además de dinero, requerían mucha mano de obra.
Para algunos sectores, esta situación atentaba contra los valores más profundos que le daban identidad a Israel (1Samuel 8), hubo descontento entre el pueblo, sobre todo, en las tribus del norte. Una vez más, se viven los conflictos entre norte y sur (2 Samuel 20: 1 – 2) De este modo se rompe el proceso de unificación del gobierno davídico.
Muerto Salomón, el reino se divide en dos. Ya algunos elementos de este tema los hemos visto arriba, el texto bíblico describe cómo se dio esa división, y de cómo la división política llevó a la división religiosa (1 Reyes 12) En la Biblia, se muestra paralelamente la historia de los dos reinos en la que persisten sus perennes rivalidades.
Ambos reinos recorren el camino del pecado y la infidelidad, esto lo confirman los libros de los Reyes. Los principales responsables de estas acciones fueron los gobernantes mismos.
El problema es que la obligación de los reyes era guiar al pueblo de Dios con sabiduría: “Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿Cómo podría gobernar este pueblo tan grande?” (1 Reyes 3: 9)
El punto es que los reyes no fueron sabios. Es por ello que ambos reinos son derrotados y dejaron de existir como naciones independientes (2 Reyes 17: 6. 25: 1 – 21)
- Los profetas: ellos denuncian los problemas de Israel y señalan el alejamiento colectivo del proyecto de Dios (Isaías 5: 1 – 7) La misión de los profetas es llamar a un cambio radical de vida (conversión) en consonancia con el amor de Dios: “¿Creen ustedes que me gusta la muerte del malvado? Dice Yavé. Lo que me agrada es que renuncie a su mal comportamiento y así viva” (Ezequiel 18: 23)
Para los profetas, la elección de Dios a Israel, es una responsabilidad y no un privilegio y la historia de este pueblo no es garantía de nada: “Hombre, ya te he explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, y que seas humilde con tu Dios” (Miqueas 6: 8)
“A ustedes solo los elegí entre todas las tribus de la tierra, por eso les pediré cuentas de todos sus pecados” (Amós 3: 2)
Adicionalmente, un tema esencial en los profetas es la fidelidad al culto de Dios. Este es un tópico muy propio de: Ezequiel, Jeremías y Oseas (Pueden verse Oseas 4: 1 – 14 y Jeremías 2 : 23 – 28)
En esta línea, se usa el símbolo matrimonial: Dios era el esposo de los israelitas, pero ellos actuaban como una esposa infiel, que engaña a su esposo, y se prostituye con cualquier desconocido. Muchos son los textos con este tema, pero sírvanos este como ejemplo: “Tomaste a tus hijos y a tus hijas a quienes habías dado a luz para mí, y los inmolaste como alimento para los ídolos…” (Ezequiel 16: 20) El llamado al pueblo era volver a la fidelidad, antes de que ya no pudiera hacerse (Jeremías 2: 1 – 3. 4: 1 – 4)
Los profetas ejercen también denuncia política, señalan la ambición de los gobernantes, quienes no se interesaban por el bienestar del pueblo. Los humildes eran objeto de la explotación (Amós 2: 6 – 8)
Los profetas se solidarizaron con los oprimidos, denunciando a sus victimarios. Para estos mensajeros de Dios, la fidelidad a éste, no se resume a las prácticas de culto y religión sino también, y con énfasis en el ámbito político – social. como veremos, esta óptica será muy útil cuando se lee la Biblia en clave de liberación o en clave de justicia. El criterio de Dios es que el culto externo sin la lucha o la vivencia de la justicia, es simplemente abominable (Isaías 1: 10 – 20. Amós 5: 21 – 24)
- La caída de Jerusalén: los profetas anunciaron la destrucción de Jerusalén o la muerte de sus habitantes, esto, porque no experimentaban conversión hacia Dios. Ni el pueblo ni los reyes obedecieron a Dios y se dio cumplimiento a lo anunciado. Las fuerzas militares del rey de Babilonia, rodearon la ciudad santa y la hacen caer. La metrópoli es saqueada e incendiado el templo, llevándose tesoros y vasos sagrados. Se deporta a lo más importante de los habitantes (2 Reyes 25: 1 – 21) invitamos a nuestros lectores y lectoras a observar el Salmo 74, versos del 4 al 9, donde se ilustra lo fuerte y profundo de aquella tragedia.
- El exilio: también de este periodo hemos hablado más arriba, pero debe destacarse que esta es una etapa riquísima. Israel medita el porqué de lo que vive y espera la rápida intervención de Dios para salvar al pueblo (Salmo 137)
Dios promete la salvación: “Esto dice el Señor: Cuando terminen los setenta años concedidos a Babilonia, yo me ocuparé de vosotros y cumpliré en vosotros mi promesa de restituiros a este lugar” (Jeremías 29: 10). En esta ocasión, el pueblo escucha a los profetas que anuncian la libertad (Isaías capítulos del 40 al 55)
Las palabras del profeta Jeremías se cumplieron: “Todas las naciones le servirán a él, y a su hijo y a su nieto, hasta que también a su país le llegue la hora y sea sometido por numerosas naciones y grandes reyes” (Jeremías 29: 7)
Al aparecer en la palestra de la historia el rey Persa, Ciro, los israelitas pueden esperar su libertad y el final de su desgracia. Babilonia cae en sus manos.
- El regreso del exilio: Por el edicto de Ciro, los deportados vuelven a Palestina. Primero, con Sebsasar y luego con Zorobabel. Éste, inicia la reconstrucción del templo, pero dicha obra es combatida por los samaritanos. Los profetas Hageo y Zacarías los animan a continuar la reconstrucción del templo, y, de nuevo, bajo el liderazgo de Zorobabel en el 515 se finaliza la obra.
Algunos grupos de repatriados regresan a su tierra, pero otros se quedan en la llamada diáspora, esto, porque alcanzan prosperidad, e inclusive, llegan a tener cargos en el gobierno Persa, tal es el caso de Nehemías.
Conforme pasa el tiempo, la situación integral de Judea, entra en crisis: en el campo económico, desintegración de la sociedad y oposición samaritana.
Nehemías pide permiso al rey Persa para ser nombrado gobernador de Judá, para ayudar a su pueblo a reedificar Jerusalén que seguía destruida. Por él, se logran levantar los muros de la ciudad, luego se entra en el periodo de repoblación. Además, se toman medidas para combatir la injusticia social (Nehemías 5: 1 – 12). El gobernador volverá después de un tiempo a completar su reforma (Nehemías 10) En esta etapa tampoco se puede olvidar el papel de Esdras.
Terminamos este repaso hablando de la diáspora. Las colonias judías en el exterior se vieron fortalecidas por las corrientes migratorias de judíos que querían probar suerte en la esfera internacional.
En el siglo I a. C. tanto los emigrantes judíos como sus descendientes, estaban propagados por las regiones del mar Mediterráneo. Estas comunidades permiten la conversión de paganos a la fe del Dios judío.
De esta aceptación, surgen dos categorías: los que aceptan ciertos preceptos, los “temerosos de Dios” y los que aceptaban a plenitud la ley de Moisés hasta la circuncisión, estos eran los llamados “prosélitos”.
Ahora bien, en términos de las lenguas en que fue escrito, el Antiguo Testamento, está en su mayoría en hebreo y algunas pocas páginas en arameo. En el siglo VII, unos sabios judíos llamados masoretas, fijaron el sentido del texto, sumándole vocales a las palabras. A ese texto, se le conoce como Texto Masorético (En las Biblias se utiliza la abreviatura TM, para identificar un texto de este tipo)
El conjunto de textos del Antiguo Testamento fue traducido al griego durante el siglo III a.C. en Alejandría. Conforme a una leyenda, 70 escribas, laborando por separado, alcanzaron exactamente la misma traducción. La moraleja de la leyenda es que esa traducción fue inspirada por Dios. A esta traducción se le conoce como: la de los

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acerca de los 70 valientes conjuntamente con el rey david
miguel | 22-10-2009 - 04:03:49 GMT 1 #
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miguel | 22-10-2009 - 04:04:34 GMT 1 #