PERSONA ARMONIOSA (2)
Juan Luis Mendoza
En un escrito anterior, decía que una persona armoniosa es positiva, alegre, entusiasta; independiente, libre en el aquí y ahora, actúa desde sí misma, se acepta y ama en lo que es y hace.
Sigo con el retrato.
Halla su ideal, su “por qué”, la razón de su existencia, aquello que le hacer “ser” más cada día en la lucha por superarse, en un programa concreto de vida que vive de manera apasionante, que le lleva a saborear a cada paso el sentimiento incomparable de plenitud y de crecimiento interior.
Acepta con serenidad y paz lo irremediable -un hecho pasado o consumado- sin resistirse o inquietarse por lo que es, puesto que ya es, no puede dejar de ser. Y encuentra en esa aceptación nuevos impulsos para seguir adelante con decisión y entusiasmo.
Siempre tiene en claro que –lo primero es lo primero-, y, consecuentemente, establece para cada jornada y dentro de un plan global, bien definido, un orden de prioridades que respeta, de acuerdo a una conveniente escala de valores.
Con el tiempo y sobre la base de cuanto antecede, una persona armoniosa convierte su vida en amor, es decir, en servicio a los demás, en especial a los más necesitados en lo espiritual y en lo material. Es dando como se recibe. Y quien, olvidando de sí, se entrega al servicio de los otros, adquiere un increíble desarrollo interior, fruto del amor que alienta en él. Hasta aquí la descripción de algunas de las características de la persona centrada que vive en armonía el presente. ¿Hasta qué punto le calzan a usted?
Sigo con el tema, Dios mediante, otro día.
Diario Extra 16 Agosto 2008.

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