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RESONOCO

02/10/2008 GMT 1

Aquel color local

marfuerte @ 03:08

Siglo XIX El libro ‘Tropical Travel’ ofrece una curiosa mirada foránea sobre Centroamérica
Juan Durán Luzio | duranluzio@hotmail.com
Desde el 12 de octubre de 1492, y aun antes de poner pie en tierra en un islote que él llamó San Salvador , Cristóbal Colón dejaba, en su Diario de navegación , las primeras impresiones escritas sobre unas costas que él creyó parte de la India; inauguraba así la serie de cronistas que se entregarían a la ardua tarea de describir y situar, para audiencias lejanas, los territorios hallados. Su carta de 14 de marzo de 1493, relata a los Reyes Católicos su recién concluido viaje y se cuenta entre los primeros bestsellers de la naciente imprenta.

Fechada en Jamaica el 7 de julio de 1503, envía Colón a los reyes la extensa carta donde relata su cuarto viaje de descubrimiento, incluido un detallado recuento de lo visto y hecho en Cariai o Cariairi (hoy, Puerto Limón), donde permaneció unos cuarenta días en amistosa convivencia con los aborígenes.

Un par de décadas después se hizo célebre el nombre de Hernán Cortés, tanto por sus hazañas portentosas que sometieron al imperio azteca, como por sus extensas cartas de relación –las cuales, por cierto, incluían detalladas descripciones de tales campañas–.

El gran Carlos V era el destinatario de tales cartas, quien gustoso las mandaba a imprimir para legitimar así su autoridad sobre esa rica región, hasta que en 1527 decidió no enviar a la imprenta nada que llevase el nombre de Cortés e incluso prohibió que circulasen sus escritos por España: la fama del conquistador advenedizo y plebeyo comenzaba a sobrepasar a la del propio rey emperador.

De otros ámbitos. Un año antes de esa inusual medida, Gonzalo Fernández de Oviedo estaba de vuelta en la Corte luego de vivir por varios años en el Nuevo Mundo. Para mejor informar a las autoridades sobre sus funciones como veedor de la Corona, se da a la misión de escribir un largo informe sobre lo visto de gentes, flora y fauna de estas provincias; es la primera de una clase particular de obra que hoy se llamaría “geografía física y humana”; la tituló Sumario de la natural historia de las Indias y apareció en Toledo, en 1526.

Otros grandes historiadores cronistas continúan esa tradición, como Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el jesuita Joseph de Acosta, o el cuzqueño Inca Garcilaso de la Vega, primero de los cronistas historiadores nacidos en América –y escribe en castellano con un lector europeo en su mira–.

El Siglo de las Luces es abundante en escritores viajeros, y estos elaboran ya sus obras con fines más científicos o más prácticos.

Se suceden las primeras misiones científicas españolas, y, al concluir el período colonial, un joven sabio prusiano consigue permiso real para viajar a América y realizar observaciones desde Venezuela hasta el Perú: Alexander von Humboldt, quien llega a Caracas en 1799 acompañado de su colega Aimée Bonpland. De esta expedición nace un libro célebre entonces por lo influyente y leído: Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, escrito en francés y publicado en París en 1816.

Los relatos de viajeros escritores aumentan, y las nacientes revistas de Europa y Estados Unidos acogen con agrado las relaciones descriptivas de todo el resto del mundo poco conocido, considerado entonces como exótico.

Razas. Esta vez, la Editorial de la Universidad de Costa Rica da a conocer una obra mayor de viajeros escritores; se trata de una serie de 21 artículos escritos por anglohablantes que recorrieron la América Central durante la segunda mitad del siglo XIX y luego publicaron sus descripciones y opiniones en conocidas revistas de Estados Unidos de Norteamérica.

La búsqueda, selección y edición de estos artículos la realizó el profesor Juan Carlos Vargas, quien es autor también del magnífico estudio introductorio de este libro escrito todo en inglés y cuyo título es Tropical Travel. The Representation of Central America in the 19th Century.

Se trata de una edición facsimilar de los artículos; es decir, de una reproducción fotográfica exacta de los textos, y esto, con el fin, sobre todo, de conservar idénticas las bellas y sugerentes ilustraciones que adornan con abundancia este notable trabajo.

En el sólido estudio que prologa esta selección, el profesor Vargas se detiene en particular en el tema de las razas, muy recurrido en buen número de los artículos.

El gran debate que comenzaba a desatar el libro de Charles Darwin On the Origin of Species by Means of Natural Selection or the Preservation of Favores Races in the Struggle for Life , publicado en Londres en 1859, no podía estar ausente del trasfondo de estas páginas.

En los artículos de Tropical Travel se manifiesta con abundancia el espinoso tema de la superioridad de la raza blanca sobre las otras –idea que ronda ya antes de Darwin–, y se deja ver igualmente que, en esa lucha por la vida, los pueblos angloparlantes parecían tomar una delantera tan lógica como esperada.

Eran años durante los cuales se empezaban a aplicar nociones de la biología a asuntos políticos y sociales, con deducciones tan candorosas como atrevidas. Juan Carlos Vargas le dedicada una ilustrativa y muy documentada sección de su prólogo a este debatido problema.

Similitudes. En la lectura de los textos resaltan otros varios puntos, cuya importancia el lector moderno descubre pronto: aunque tratan de un mundo visto hace al menos cien años, mantienen viva actualidad.

Así, por ejemplo, resalta la visión utilitaria que comparten los autores de estos escritos: para ellos, el istmo centroamericano reaparecía como un gran campo de promisorios negocios, especialmente en la minería; sin embargo –se desprende por igual de la lectura–, el nativo parece siempre ignorar esas grandes posibilidades económicas.

También de polémica actualidad es la atracción que las mujeres de estas tierras despiertan entre los viajeros estadounidenses, y el lugar ancilar que estas ocupan ante la visión de los viajeros. Son de particular interés al respecto los artículos escritos por Ephraim George Squier, quien se ocupó con dedicación tanto en conseguir objetos precolombinos para museos de Estados Unidos como en observar con deleite a coffee-colored señoritas.

No puede menos que felicitarse a la Editorial de la Universidad de Costa Rica por la publicación de esta obra, que abrirá nuevas vías a la investigación del mundo centroamericano decimonónico, generalmente considerado solo desde la perspectiva de lo escrito en castellano. Así pues, la tendencia descriptiva iniciada por Cristóbal Colón ha tenido las más variadas y controversiales expresiones, aunque algunos de aquellos rasgos primeros continúan presentes.

EL AUTOR ES PROFESOR DE LITERATURA HISPANOAMERICANA EN LA UNA. ENTRE OTROS LIBROS, HA PUBLICADO ‘SENDEROS DE IDENTIDAD: DIEZ ENSAYOS SOBRE LITERATURA COSTARRICENSE’ (EDITORIAL COSTA RICA).

Suplemento Áncora. periódico La Nación 17 agosto 2008.

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