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RESONOCO

02/10/2008 GMT 1

Cansancio y democracia

marfuerte @ 03:17

Gerardo Castillo Martínez
asegecar40@costarricense.cr
El Presidente de La República manifestó al país que está “cansado” de los tropiezos encontrados en su gestión. Arremetió, por igual, contra la prensa, grupos de presión, y partidos políticos.

Su mensaje es claro: los escollos que ponen esos actores no lo dejan gobernar. Traslada la culpa de lo que pasa en su Administración a la sociedad civil.

Parece que don Óscar Arias se ha olvidado que está en una democracia; la misma que le permitió llegar al poder formal del Estado en dos ocasiones, aunque en la última estuvo muy cuestionado por la manera en que logró allanar el camino a la reelección.

Si se metió en el “juego político” de la democracia, tal como la conocemos y vivimos en Costa Rica, para tener oportunidad de aspirar a los diferentes cargos que ella ofrece a sus competidores, debe aceptar, a cambio, los riesgos que, a su imagen personal y de conductor del país, se puedan presentar cuando las decisiones de Gobierno y las consecuencias de estas medidas no satisfacen a la gente, sea por el bajo impacto alcanzado, los grupos beneficiados, el tiempo de su ejecución, la expectativa de lo que se puede llegar a tener, o por la “calidad” moral y ética de los medios utilizados para abarcar esos fines.

Si ha defendido, con su pluma y en cuantos foros ha participado, la libertad de expresión, de opinión, de pensamiento y de que la sociedad puede exigir libremente al gobernante rendición de cuentas de sus actos, ¿por qué ahora dice que está “cansado” de tanta crítica a su labor? Don Óscar aparenta desconocer, o quizás no lo cree, que la evolución del Estado desde que ocupó la Presidencia por primera vez, en el periodo 1986-1990, ha variado mucho.

Tres ejemplos de esa reconfiguración estatal en donde posiblemente el señor Presidente no ha hecho una lectura apropiada o los desdeña, y que explican su desesperación, son: 1. La repartición del poder político y social entre más actores, 2. La mayor capacidad de vigilancia popular hacia los gobernantes y 3. El desprestigio de la clase política. Respecto del primero, talvez no se ha dado cuenta que el bipartidismo tradicional (PLN-PUSC) y que la cultura política... que éste creó se acabó; que ahora debe negociar y transigir con más fuerzas representadas en la Asamblea Legislativa con potencial de paralizar proyectos de interés para el Ejecutivo, y de que fuera del poder formal también hay otras capaces de hacerse oír (si no, cómo entender, verbigracia, la gran presencia del movimiento No al TLC en las discusiones alrededor de este tratado).

Sobre el segundo, aunque teóricamente acuerpe y comprenda el fenómeno de la desmasificación en la sociedad actual, pareciera que pasa por alto el hecho de que un diálogo abierto con las autoridades políticas y la exigencia de rendición de cuentas a éstas para la que están obligadas a hacerlo, es consubstancial a la democracia. Y aquí es de resaltar el papel de la prensa, en donde LA PRENSA LIBRE ha sido un baluarte, como garante de ese derecho, estampado, por lo demás, en nuestra Carta Magna y en instrumentos internacionales de Derechos Humanos.

El Presidente hace mal en interpretar el secreto que, según él, debe primar en la negociación de los bonos chinos, las donaciones taiwanesas al “sector vivienda” o las consultorías pagadas por el BCIE o cualesquiera otras, con lo que piensa la gente (la prensa incluida) de lo que debe ser lo correcto. Es obvio que falló: que ya no conoce a “su” gente (¿reminiscencias del “pueblo domesticado” de José Figueres?).

Con su crítica a quienes lo critican, el presidente Arias, en lugar de verter luz a la democracia lo que arroja son sombras, y ya sabemos que sin “iluminación” no hay transparencia que valga en la democracia. Y acerca del tercer ejemplo, en apariencia ha hecho caso omiso del lugar que el pueblo costarricense ha colocado a la ética y a la moral en el ejercicio de la función pública por parte de las autoridades.

Los malos recuerdos de los escándalos ICE-Alcatel y CCSS-Finlandia, de cuyas pesadillas no hemos salido aún, han puesto a ese pueblo descreído en alerta cuando de negociaciones a espaldas de la democracia se trata.

No don Óscar: quien está “cansado” es la ciudadanía. Las mentiras, medias verdades y la ausencia de información que vemos visto en este y otros Gobiernos, es la causa de ese “agotamiento”.

La ingobernabilidad que usted acusa, no es producto de las intenciones retorcidas de algunos; es el fruto de los nuevos tiempos en que la democracia en general, y la específica en Costa Rica, se desenvuelve.

Acepte “las reglas del juego” y no se “canse” en lo que le resta de su gestión, y también, por favor, no se moleste por esta crítica que le formulo: la hago porque estoy viviendo en democracia y porque la libertad de expresión que disfruto, ligada a aquella, me lo permite.

periódico La Prensa Libre 1 octubre 2008.

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