HIGIENE MENTAL
Juan Luis Mendoza
Hoy día se habla mucho de “higiene mental”, pero la gente piensa que es simplemente el salir al campo y, mientras se desentiende de las tareas y problemas habituales, tomar el sol y el aire libremente. O también cambiar de ocupación: hacer deporte, arreglar el jardín, escuchar música…
Todas estas cosas están bien, pero no es suficiente. Como no lo será, tratándose del cuerpo, el lavarse superficialmente la cara, “como los gatos”. No. Hay que llegar hasta lo hondo de la mente, detectar en ella los males que la pueblan y decidirse a acabar con ellos como de una roña malsana: dependencias, el vivir en el pasado o en el futuro y no en el presente, temores infundados, ansiedad, angustia, necesidades inventadas. La lista es larga según los casos.
Y, por cierto y hablando de listas, le aconsejo que tome una hoja de papel y algo con qué escribir y se dedique a consignar en tres distintas columnas los pensamientos, sentimientos y acciones que le afectan negativamente. Una vez hecha la lista deténgase a pensar cómo todo ello le ensucia íntimamente y lo afea a sus propios ojos y sobretodo lo hace sentirse mal; por ejemplo, esa dependencia del “que dirán”, ese ver pecado en todo, ese complejo de que no vale para nada…
El simple hecho de poner al descubierto los males psicológicos es un buen alivio para el que los padece; de ahí la conveniencia de enumerarlos teniéndolos a la vista, verlos de frente y asumir el desafío de superarlos poco a poco.
Sigo otro día con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 6 septiembre 2008.

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