Columna Surco
Francisco Barahona R.
Temas importantes y polémicos están en la agenda nacional en estos días, sin embargo confieso que a veces es refrescante sacar la mirada al acontecer internacional donde hay una agenda rica en situaciones conflictivas, por lo general también poco optimistas de cara a nuestro futuro como especie.
Me han sorprendido las declaraciones del presidente Chávez de Venezuela en su visita a Moscú en estos días donde acaba de ofrecer el territorio de su país, argumentando que les daría la bienvenida como aliados para instalar bases militares rusas, pues ambos compartían una misma visión de mundo. Estas afirmaciones son relativamente una sorpresa, pues aunque se conocía una alianza militar de compra de armas desde hace años por sumas millonarias, así como el rearme del ejército venezolano al que no le quedó más remedio que comprar en otros mercados que el de Estados Unidos, cuando este le negó la posibilidad de adquirir sus armamentos hace unos años. Pero de pasar de comprar equipo bélico a una alianza tan estrecha que puede incluir la instalación de tropas rusas en el balance de poder en la región, así como estimular un clima prebélico similar al que asistimos en las mejores épocas de la guerra fría, cuando existía un enfrentamiento múltiple entre Estados Unidos y la extinta URSS. Retroceder a situaciones tan explosivas como las que vivió la región del Caribe en la década de los años sesentas, es no solo peligroso sino contrario a los mejores intereses de nuestros pueblos. Como costarricense creo que debemos rechazar esta posibilidad de plano, lo que implica una movilización de nuestro gobierno en alianza con otros países del área para establecer un frente común de oposición a este despropósito de alcances mucho más allá que solo el ámbito venezolano. Debemos inclusive dudar si es necesario rearmar al ejército de ese país, utilizando para ello la teoría de que Estados Unidos amenaza su soberanía con una posible invasión que en estos tiempos resulta inverosímil, a pesar de la pesada carga de invasiones que a lo largo de la historia ha hecho ese país en varias naciones de América Latina.
Debemos incluso como nación desmilitarizada y neutral, poner en duda que se inviertan tantos miles de millones de dólares en estos menesteres bélicos que como todos sabemos, salen de la venta de petróleo venezolano que estaría mucho mejor invertido en la satisfacción de las necesidades materiales, educativas y culturales de sus ciudadanos y del de sus pueblos vecinos, como acostumbra Chávez mencionar cuando se trata de impulsar programas de solidaridad continental en el campo de la salud, o incluso del de la solidaridad energética como el de Petrocaribe. Situar a la Región dentro del mapa geoestratégico de las confrontaciones, en este caso por la instalación de un posible escudo antimisiles norteamericano instalado en la República Checa y en Polonia, no tiene sentido para el bienestar de nuestros pueblos y nuestro país, por sus atestados de tradición democrática y pacífica, debemos oponernos tajantemente a esta descabellada iniciativa.
periódico La Prensa Libre 24 julio 2008.

Meneame
del.icio.us