Columna Surco
Francisco Barahona R.
Con sorpresa, pero también con aceptación, hemos visto el inicio de dos movimientos sociales que son un buen termómetro de la realidad nacional, cada vez más apesadumbrada y desesperada por su impotencia ante la evolución de los hechos públicos y sus intérpretes, los líderes nacionales que en uno u otro poder, mueven las riendas del acontecer nacional sin parar mientes, en su mayoría, en el bienestar de nuestros ciudadanos.
Me refiero por un lado al movimiento de defensa de sus colegas en el Hospital Calderón Guardia a favor de la reinstalación de su director, el Dr. Luís Paulino Hernández que fue destituido por la gerencia médica de la CCSS en forma centelleante, sin guardar ninguna consideración de tipo humano y al parecer, mediando razones o ajuste de cuentas políticas, argumentando responsabilidades relacionadas con su mala gerencia en relación al lamentable incendio donde murieron muchos costarricenses; lo mismo sucede con otros dos funcionarios de alto nivel también destituidos en el mismo acto.
Hay que tener mucho cuidado cuando se trata de medir acciones que repercuten al interior de nuestro sistema de seguridad social en el área de la salud, la epidermis está muy sensible en tiempos de las privatizaciones y demás políticas favorables en exceso a los Tratados de libre comercio y acciones de política neoliberal que ven en la CCSS una institución sujeta a su debilitamiento y por lo tanto punto central de intereses privados de enriquecimiento a costas de la salud pública.
Es este el encuadre dentro del que se sitúan estas destituciones y por lo tanto es previsible una sólida respuesta en solidaridad con quien ha sido por más de treinta años un médico ejemplar que ha tomado acciones en beneficio de los asegurados, aunque con mucha frecuencia, las autoridades de la misma Caja no le han respondido a cabalidad con presupuestos y otras medidas que él solicitó en beneficio del hospital y que por no haberse satisfecho a su debido tiempo, provocaron fallos de seguridad cuando el incendio provocado dio inicio.
Por otro lado vemos con agrado una iniciativa de la Asociación de Jueces que protesta por la decisión de la Corte Plena de no investigar las acciones del Magistrado suplente Sosto y por la aprobación de aumentos salariales únicamente para los altos jerarcas, argumentando que todos los empleados del Poder Judicial lo merecen.
Argumentan además que han callado en el pasado varias decisiones incorrectas de sus superiores y sobre todo que su lucha es a favor de la democracia y la neutralidad que como juzgadores deben respetar y que en este caso no se respetó.
Ambos movimientos son parte de una reacción ciudadana, aunque parcial, a un status quo que solo satisface y defiende a unos pocos y que está
agotando la paciencia de muchos, pues estos hechos son solo parte de un universo decepcionante mucho más amplio que nos puede colocar en el corto plazo en situación de violencia, dependiendo de si el sistema da respuestas satisfactorias o no a estas y otras muchas demandas ciudadanas. Cuidado que le están jalando demasiado el rabo a la ternera y puede patear muy fuerte.
periódico La Prensa Libre 21 agosto 2008.

Meneame
del.icio.us