A PESAR DE TODO
Juan Luis Mendoza
Sí, a pesar de todo, de un accidente, una enfermedad, una maledicencia, un robo, problemas familiares, la muerte de un ser querido…, podemos ser personas optimistas, esperanzadoras, y hasta felices.
Depende de cada quien: de la percepción que se tenga de la realidad, la reacción y la consiguiente actitud que se asuma, basándonos en razones. Estas dos principalmente. Una: el hecho de que permanezcamos con entereza y esperanza ante los sucesos contribuirá eficazmente a mantenernos en un estado de ánimo alto y fuerte. Dos: de ese modo crearemos en torno a nosotros lo que se ha dado en llamar “un campo espiritual magnético-positivo” que irradiará luz, paz, esperanza y fortaleza en beneficio de los demás.
Nuestros sentimientos, de gran incidencia en los trances difíciles y problemáticos, van a depender no sólo de nuestros razonamientos, sino también y sobretodo del actuar “como si”, que enseña William James. Ante un hecho triste y desalentador, proceder “como si” fuéramos animosos y capaces de enfrentarlo y superarlo fácilmente, “alegremente”.
¿Hipocresía, falsedad? No. No, porque lo importante aquí es el lograr aquello que se pretende, y que ha de ser siempre el sentirse uno bien, en paz, feliz incluso, porque eso es lo que nos conviene; amén de que ello contribuirá a que los otros gocen de idénticos bienes del espíritu.
Prosigo, Dios mediante, otro día.
Diario Extra 4 octubre 2008.

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