Columna DIGAMOSLO
Walter Hernández Valle
guelo59@hotmail.com
* "Al buey por los cuernos y al hombre por la palabra", era un dicho muy frecuente y muy respetado por nuestros abuelos, en la aldeana Costa Rica que forjaron nuestros nobles, humildes y honrados ancestros.
* Así se conocía la calidad moral de aquellos con quienes se trataba. Cuando alguien daba su palabra, adquiría un compromiso irrenunciable de cumplimiento. Ninguna persona de honor era capaz de faltar a ella.
* Esa palabra de honor era luego avalada por la firma de algún documento, si el caso así lo requería, como por ejemplo, la venta o traspaso de alguna propiedad, el préstamo de una elevada suma de dinero, compra o venta de animales, etc.
* Pero si alguien se comprometía, de palabra, a reservar para determinada persona o sociedad la venta de una propiedad, hasta determinada fecha, se respetaba religiosamente el compromiso.
* Lamentablemente, el paso del tiempo ha ido deteriorando esa singular característica de nuestra idiosincrasia. Especialmente en el campo político, donde quizás fue el primer ámbito en manifestarse esa erosión.
* Así, la deslealtad, la calumnia y la mentira, empezaron a ser moneda común en el ajetreo político electoral costarricense. El incumplimiento de "sagradas" promesas electorales, la burla de los políticos al pueblo que los ungía con su voto, la traición a sus propios compañeros, empañó, aún más, el otrora incontaminado ambiente nacional.
* Tanto fue así, que llegó a inspirar a nuestro máximo poeta costumbrista, Aquileo J. Echeverría, aquel memorable poema, "La Firmita" y el picaresco epigrama : "A nadie le ha sucedido/ lo que a mí me sucedió/ que en la Junta de Notables/ me cacharon el reló..."
* Quienes así actúan, muchas veces se salen con la suya pero, tarde o temprano, reciben su merecido castigo. No recuerdo ahora exactamente los términos exactos, pero Lincoln decía algo así como: "Se puede engañar a parte del pueblo una vez, o más veces. Pero no se puede engañar siempre a todo el pueblo..."
* Dichosamente, esos pobres de espíritu, que aparentan ser ricos en todo, son una minoría, en nuestro pueblo. Estoy seguro de que todos tenemos que agradecer el cariño, la lealtad, la solidaridad y ayuda, de parientes y amigos nobles y sinceros, cuando hemos atravesado situaciones difíciles en nuestras vidas.
* Nuestra mejor muestra de gratitud y nuestro más valioso homenaje a esas personas, debe ser imitar su noble gesto, tendiendo la mano a quien la necesita, llevando el consuelo a quien lo precisa, enjugando la lágrima de quien llora...
* Digámoslo : Nunca nos sentiremos solos si el Señor está con nosotros.
periódico La Pensa Libre 9 setiembre 2008.

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