Columna PRISMA
VALORÉMONOS MÁS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Miles de libros, autores y personas recomiendan que nos miremos al espejo y nos autoalabemos para mejorar la autoestima, sin embargo, las afirmaciones positivas no elevan nuestro yo por si solas. Tampoco podemos construir la autoestima sobre las opiniones de los demás: tal vez tengamos un poco de confianza cuando alguien nos elogia o nos felicita, pero pronto esa sensación agradable se evapora... y esperamos una nueva palmadita en la espalda, que nos levante el ánimo para seguir adelante. Pero cuando ésta no llega, nos deprimimos y nos enojamos porque nuestro ego se ve amenazado.
Jamás podemos basar la autoestima en cosas externas, como nuestros bienes, o triunfos, ya que no están bajo nuestro total control, y siempre existe la posibilidad de perderlos en un abrir y cerrar de ojos. Por lo tanto, no podemos alimentar una legítima confianza en lo que creemos que son nuestras capacidades y talentos, porque pueden ser sensaciones pasajeras, que no terminarán el desconsuelo y la tristeza que estamos sintiendo.
Si no somos serios para valorar los pensamientos positivos, el ánimo que nos dan los demás, o aquello que conseguimos con nuestro esfuerzo, ¿qué necesitamos para construir y sostener nuestra autoestima?, pues sencillamente principios más sólidos y duraderos, que no se evaporen de la noche a la mañana.
Pero no, porque a los ticos lo que nos gusta es quejarnos de todo y por todo, sin detenernos a meditar ¿por qué ocurren las cosas?, ¿por qué nos sentimos mal? y ¿cómo podemos mejorar? Generalmente le echamos “el clavo” a los vecinos y amigos de los errores que nosotros mismos cometemos, porque si algo es cierto es que nunca aceptamos nuestra responsabilidad... nos falta carácter y humildad. Si reconociéramos la realidad que nos rodea y nuestro rol activo en ella. Y tomáramos conciencia de los hechos que nos hacen ser quienes somos, “otro gallo cantaría”.
Para lograrlo debemos iniciar por aceptarnos y asumir nuestros pensamientos y sentimientos, sin repudiarlos, ni negarlos. Valorémonos, comprometámonos a mejorar admitiendo que somos seres humanos con errores y problemas. Aunque parezca contradictorio, para aumentar nuestra autoestima debemos aceptar lo positivo y lo negativo. Respetando a los demás, pero principalmente respetándonos a nosotros mismos, sin dejarnos llevar por lo que dicen otras personas, sino defendiendo nuestra posición y aceptando que “no somos un billete de ¢10 mil para caerle bien a todos”.
La autoestima se puede mejorar si dejamos a un lado el orgullo, la arrogancia, la vanidad, y el sentimiento de superioridad, pero lo más importante de todo es aceptarnos como somos, sin creernos ni más ni menos que los demás, confiemos en nosotros, en nuestras capacidades porque solo así tendremos una vida digna y feliz. Recuerde siempre que la autoestima está en la satisfacción personal ahora, ya que si no es ahora no será nunca, y se convertirá en un insatisfecho permanente. Quiérase usted mismo y verá que su vida cambiará positivamente.
Diario Extra 4 octubre 2008.

Meneame
del.icio.us