Monólogo del positivismo
Juan Luis Mendoza
“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente”, afirma Gustave Flaubert. Para vivir el presente, y de modo positivo siempre, le propongo el que se ejercite en el siguiente monólogo, previo el instalarse en un lugar tranquilo y silencioso, adoptar una postura relajada, los ojos entornados, los músculos flojos, hasta lograr en la mente y el cuerpo una gran sensación de calma:
Avanzo hacia el interior de mí mismo y me percibo como una persona, un bien, un valor, como parte de un todo con Dios, los demás y lo demás.
Dentro y fuera de mí todo es armonía y paz. Sin pensar en nada ni en nadie, estoy inmóvil, descansado, mientras simplemente siento mi respiración, la circulación sanguínea y el abrazo que me doy a mí mismo en un clima de suma aceptación y amor.
Poco a poco me veo envuelto, y como arropado en una sensación general de comprensión, tolerancia, benevolencia, afecto, perdón, seguridad, firmeza, equilibrio, paz. Como una suma de bienes espirituales, la paz me recorre el espíritu y el cuerpo y me inunda de plenitud y gozo.
Con Dios, en el que vivo, me muevo y soy, formo una totalidad conmigo mismo, con el universo, con las criaturas de la creación; y en esa totalidad me siento luz y amor, participación del ser de Dios y de cuanto ha salido de sus manos.
Completo otro día, Dios mediante, el monólogo del positivismo.
Diario Extra 23 agosto 2008.

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