Librero 2
Menos riesgos
Alfonso Mata J.
Fenómenos naturales destructivos
Editorial UCR
Pedidos: 2207-5310
Marcelino Losilla Penón
mlosilla@racsa.co.cr
Con el avance de las comunicaciones, se conoce, “en vivo” y con detalles, los efectos de los fenómenos naturales de gran magnitud. Estos son cada vez más notorios por el crecimiento de las ciudades hacia zonas marginales, en terrenos inapropiados, lo cual crea una vulnerabilidad que eleva la frecuencia de los desastres.
El crecimiento demográfico agudiza todo efecto por la mayor densidad de la población en las ciudades; por cambios e intensificación del uso de la tierra; por la invasión de los corredores fluviales, y por la falta de ordenamiento territorial, de códigos y vigilancia de la construcción, sin respeto por la geoaptitud del suelo.
El asentamiento humano y sus actividades inadecuadas crean la vulnerabilidad. Esta es causa directa de grandes pérdidas económicas en el acervo material y social cuando se desata un fenómeno natural. Por esto, es muy importante todo esfuerzo por entender tales procesos, sus consecuencias y formas de adaptar las intervenciones humanas en el ambiente.
El libro de Alfonso Mata (exdecano de la Facultad de Ciencias de la UCR) viene a unirse a los esfuerzos que se hacen para establecer un frente científico, institucional, civil y organizado, a fin de prevenir las consecuencias y de adaptar nuestro desarrollo al comportamiento de esos fenómenos. El autor indica que el término “desastre natural” es una expresión incorrecta. El desastre es diferente del geopeligro pues media la actividad humana. El desastre está en función de la amenaza o “evento natural”, de la vulnerabilidad y del riesgo.
Los eventos naturales son el reflejo normal de la actividad del planeta, por lo que dice el autor: “La actividad humana debe someterse a las condiciones de esas manifestaciones naturales para adaptarse lo mejor posible, para sobrellevar o prevenir sus consecuencias”.
El autor dedica todo el primer capítulo a explicar el comportamiento de aquellos fenómenos por medio de las ciencias naturales. Añade que es necesario educar a la población y a las autoridades para lograr un frente contra “la ignorancia, la imprevisión y el olvido histórico, que conducen a que las sociedades vuelvan a caer en las mismas trampas de sus decisiones, por no tomar en cuenta las condiciones medioambientales en sus actividades tecnológicas”.
El texto cubre casi todos los aspectos principales en esta materia, de una manera condensada y de fácil lectura, pero con un nivel suficientemente alto para que sirva a los profesionales que intervienen en la prevención de los desastres. Una contribución original y novedosa es el uso del enfo-que generalista o multivariable para crear relaciones gráficas simples que ayudan al lector a ampliar su visión de los acontecimientos naturales (muy complejos per se y por sus relaciones con las actividades humanas).
El autor utiliza diagramas de flujo lineales o en ciclo, árboles de decisión, encadenamientos de variables, acciones de prevención y mitigación, ciclos virtuosos y viciosos, estructuras jerárquicas, lazos de retroalimentación y procesos de información, para ofrecer una visión sistemática.
El país ha dado pasos importantes en la lucha por prepararse frente a las fuerzas naturales desatadas, como la creación de códigos de construcción y de centros para la investigación de los fenómenos naturales. También se promulgó una ley y se creó un organismo que ordena el manejo gubernamental de las emergencias y la preparación de los habitantes para sobrellevarlas.
Queda mucho que hacer para lograr buenas prácticas de intervención sobre el territorio, y por una política general de prevención. Este libro es un aporte esencial a la formación de una cultura de manejo de desastres y al desarrollo que respeta al ambiente.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 27 julio 2008.

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