Más allá hay monstruos
Novelista Fernando Marías, ganador del Premio Nadal, vino al país como jurado internacional de cine
Carlos Cortés | carloscortes@racsa.co.cr
Hace una década, Fernando Marías vino por primera vez a Costa Rica y visitó los canales de Tortuguero. El resultado de su experiencia caribeña puede verse retratada en la inquietante ambientación deEl niño de los coroneles , la novela con la que obtuvo el célebre Premio Nadal en el 2001.
En cinco años, Marías pasó de ser un guionista de cine y televisión y ocasional escritor para jóvenes a un novelista consagrado y obtener algunos de los galardones literarios más prestigiosos de España: además del Nadal, los certámenes Ateneo de Sevilla y Dulce Chacón, en el 2005, y al año siguiente el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. La adaptación cinematográfica de su primera novela,La luz prodigiosa (1990), que hizo él mismo, recibió una candidatura a los Premios Goya en el 2003.
El autor y cineasta vino por segunda vez a nuestro país como parte del jurado internacional del fondo audiovisual Cinergia y volvió a recorrer el misterio del Caribe. A diferencia de su pariente lejano, Javier –los padres de ambos eran primos–, Fernando Marías está situado en alguna ínsula tenebrosa, pero concreta, creada por los escritores ingleses Stevenson –el del Dr. Jekyll y Mr. Hyde– y Joseph Conrad y el cine negro.
Sus mejores libros son como grandes películas y sus filmes terminan siendo buenos libros. La fascinación cinéfila atraviesa sus historias dejándoles un sedimento épico y una vuelta de tuerca argumental.
Títulos suyos, comoEsta noche moriré (1992) yEl mundo se acaba todos los días (2005), parecen habérsele quedado olvidados a Ian Fleming –el creador de James Bond– en su cuaderno de notas. Otro de sus libros,Páginas ocultas de la historia (1995), se basa en una exitosa serie televisiva de documentales falsos.
Los fabulosos hombres película(1998) y La mujer de las alas grises(2005) son homenajes escritos, intertextuales, a la mitología cinematográfica, mientras que El vengador del Rif(2000) cuenta la historia de un guionista en el momento en que atraviesa el espejo de la ficción. Su más reciente novela, El mundo se acaba todos los días, tiene como protagonista a una presentadora de televisión y como tema el realityshow.
Realidad de realidades. En el fondo, como muchos de sus contemporáneos, Marías explora la incestuosa relación entre la realidad “real” y las otras, provenientes tanto del inconsciente colectivo (la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, los ataques a las Torres Gemelas, la invasión a Irak) como individual, en busca de los mitos literarios esenciales: la lucha entre el bien y el mal, la manipulación genética, la creación de vida artificial (el Dr. Frankenstein que todos llevamos dentro), el desdoblamiento del sujeto, la dislocación entre el deseo y la existencia y la desconfianza en el futuro.
Este gusto por transgredir y trastocar géneros como la novela negra, el cuento de terror y elthriller , parodiando los tópicos de la literatura universal, lo llevó a ser director de Ternura para los Monstruos, una colección de narrativa contemporánea creada para la nueva editorial española 451, conremakes o “di/versiones” de personajes y libros clásicos comoMío Cid ,Don Quijote ,Drácula yFrankenstein .
La segunda vida de García Lorca. La pasión de Fernando Marías es la intriga convertida en literatura. Es un conspirador nato, en la vida y en la escritura. Como buen escritor cinematográfico, escribe rápido y bien y siempre está armado con la idea adecuada para un nuevo libro. En un encuentro digital lo bautizaron como “el chateador más rápido del ciberespacio” y es un fabuloso inventor de historias imposibles que, a fuerza de tensión dramática, logra volver posibles.
Esta noche moriré, que acaba de ser reeditada, comienza con una frase difícil de superar por otra novela española: “Me suicidé hace dieciséis años”. La luz prodigiosahace que dudemos de la muerte del poeta Federico García Lorca en 1936. El niño de los coronelescrea un monstruo sin ternura alguna, Víctor Lars, e Invasor(2004) aporta una mirada inédita a la barbarie de la guerra de Irak.
Las novelas de Marías se arman como minuciosas y laberínticas conspiraciones; mantienen al lector en la vertiginosa excitación de la página siguiente y entretejen argumentos que, a simple vista, parecen truculentos y terminan siendo objeto de culto. En sus obras, la distancia más corta entre el principio y el final no es la línea recta, sino la credulidad del lector y el fraseo hipnótico de las palabras.
Mentiras verdaderas. Páginas ocultas de la historia, un libro de relatos ficticios presentado como si fueran reportajes informativos –escrito al mismo tiempo que la serie televisiva del mismo nombre en colaboración con el guionista Juan Bas–, le hizo descubrir la dosis exacta entre historia y ficción literaria y las posibilidades de un mundo narrativo que borra las fronteras indescifrables entre los hechos históricos y los acontecimientos literarios.
El libro de Marías recuerda aArgumentos fabulosos , de Irving Wallace. El legendario autor debestsellers cuenta cómo los sucesos auténticos se trastornan en artificios y cuáles personajes históricos se encuentran detrás de las grandes invenciones de la literatura, como Sherlock Holmes, Robinson Crusoe y el Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Después de esto, Fernando estaba listo para emprender el largo viaje haciaEl niño de los coroneles . La pista se la dio, de nuevo, la información documental. Se enteró de que Ceaucescu, el dictador rumano, disponía de “un elenco de gente profesional que se dedicaba a secuestrar niños y los llevaban a sitios apartados donde crecían educados en la crueldad y el horror, [...] una especie de escuela infantil donde educaba a estos recién nacidos secuestrados para lavarles el cerebro y educarlos como robots humanos y que se dedicasen, ya adultos, a ser su guardia pretoriana absolutamente fiel. Estos niños aprendían a ser robots humanos con el objetivo de que, de mayores, [le] fueran fieles hasta la muerte... Eran seres que [lo] consideraban... sencilla y llanamente su dios. Esta historia me pareció aterradora como realidad y fascinante como material de ficción. Eso fue lo que originó El niño de los coroneles”.
Marías se documentó durante tres años y redactó el manuscrito final en un tiempo similar. El resultado es impresionante y mezcla el París de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial y las dictaduras del Caribe en un juego de cajas chinas que encajan unas con otras en un mecanismo de seda.
Los monstruos de la razón. Aquella novela es una relectura del mito de Frankenstein, el “Prometeo moderno”, y una anatomía del mal absoluto, en una trama fascinante para entender la lógica del horror colectivo en el siglo XX y de cómo los sueños de la razón producen monstruos como Víctor Lars, genocidas como Hitler e ideas como la “solución final” y los campos de exterminio. La humanidad usurpó el lugar de los dioses, les vendió el alma a la ciencia y la tecnología, y extravió las llaves de su destino en un laberinto de mitos olvidados y minotauros virtuales.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 2 noviembre 2008

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