La Costa Rica que veo
•La década de 1840
Alberto Cañas
No es mi propósito hacer un recuento puntual de la historia costarricense, sino señalar, para los lectores de esta columna, los acontecimientos que fueron dándole forma al país que hoy conocemos.
Establecida Costa Rica como Estado soberano por Carrillo, los años siguientes (tras la dictadura de Carrillo, su caída, la invasión de Morazán, su caída y su fusilamiento), comenzó una década de relativa tranquilidad pero de visible progreso. Hay que destacar aquí el primer período de gobierno de José María Alfaro, el primer alajuelense que gobernó nuestro país (lo hizo dos veces: de 1842 a 1844, y de 1846 a 1847, pero es el primer gobierno el que interesa). Agricultor, comerciante, hombre de empresa, nombró como ministro al joven más culto, mejor educado y más sabio que tenía Costa Rica: el doctor José María Castro.
El doctor Castro se las arregló para abrir una universidad en 1843; la llamó “de Santo Tomás”, y todavía no está claro qué se necesitaba para ingresar a ella, dada la escasez de escuelas graduadas y colegios que padecíamos.
Uno de los hechos de más trascendencia durante el gobierno de Alfaro fue la aparición en San José del marino inglés William LeLacheur, que recaló en Caldera para calafatear su barco y buscar carga, pues las pieles que traía del norte para vender en Inglaterra las había perdido durante una tempestad. En San José se ganó la confianza de algunos cafetaleros, que le dieron café (“fiado”, como diríamos en costarriqueñismo), para que intentara venderlo en Londres, confiándose únicamente en la palabra de honor de LeLacheur.
El primer cargamento de café con rumbo a Europa pasó por Chile (Chile nos había comprado café anteriormente), donde LeLacheur logró colocar una partida, y luego, vía Cabo de Hornos, enrumbó a Londres.
Más de un año después, el marino inglés regresó con el sabroso producto de la venta. El mercado de Londres estaba abierto. LeLacheur abrió aquí su casa de exportación (que hasta hace menos de veinte años siguió en manos de sus descendientes con el nombre de Banco Lyon). Costa Rica era ya un país exportador, por primera vez tuvo moneda, y en pocos años los cafetaleros exportadores se habían enriquecido y, financiados por LeLacheur, adquirieron maquinaria en Escocia e instalaron los primeros beneficios.
Aquí conviene subrayar un acto inteligentísimo de José María Alfaro, que lo pinta y define. Nuestro único puerto era Caldera. Había que llevar el café hasta Caldera. Alfaro les dijo a los cafetaleros: “¿Por que no se encargan ustedes de la carretera al Pacífico por el monte del Aguacate, que está en tan mal estado?” Los cafetaleros fundaron una empresa que se llamó “Sociedad Itineraria”, y lo hicieron. Es de presumir que arreglaron otras vías que les interesaban Ya eran ricos y fuertes.
Ya para 1850, tras la proclamación de Costa Rica como República efectuada por el Dr. José María Castro (para entonces gobernante en 1848), el grupo exportador era prácticamente todopoderoso. Cuatro familias: Aguilar, Bonilla, Montealegre y Mora dominaban la economía, y el jefe de una de ellas, Juan Rafael Mora, fue escogido más que elegido Presidente de la República en 1850.
Suplemento Página Abierta. Diario Extra 16 setiembre 2008.

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