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RESONOCO

24/11/2008 GMT 1

BENEMERITAZGO PARA DON LUIS DEMETRIO TINOCO

marfuerte @ 23:34

Luis Alberto Monge*
En la Biblioteca Luis Demetrio Tinoco de la Universidad de Costa Rica, se develó un busto a uno de los intelectuales más destacados de la Costa Rica del Siglo XX: don Luis Demetrio Tinoco. Este acontecimiento trajo de nuevo a mi mente la idea de que este ilustre compatriota merecía con toda justicia el Benemeritazgo que la Patria otorga a quienes en un momento de la historia han dado un aporte significativo al desarrollo de las instituciones y la cultura nacional.

A don Luis Demetrio Tinoco le correspondió como Secretario de Educación en el gobierno del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, constituirse en factor determinante de la creación de la Universidad de Costa Rica. Después como Rector de esa magna institución universitaria, impulsó el proceso de sentar las bases de su desarrollo, incluyendo como principal garantía el principio de autonomía universitaria. Así ha crecido y se ha expandido la Universidad de Costa Rica, no solo en el Campus que lleva justamente el nombre de otro gran costarricense, que aparte de tener todas las credenciales académicas, tenía también las de estadista: Rodrigo Facio. Fue en su paso por la Rectoría que la institución logró excelsas proyecciones. En todo el territorio, la Universidad de Costa Rica ha dejado su impronta en el desarrollo nacional, donde continúa ejerciendo la misión pionera y un gran liderazgo en el campo técnico, científico, cultural y, como fue plasmado por todos sus rectores, cumpliendo su deber de ser conciencia crítica de la sociedad, alertando y defendiendo la soberanía y el patrimonio nacional.

El país alcanzó un desarrollo espectacular de la educación superior, pública y privada, lo cual es, sin duda, una de las condiciones que nos permitirán aumentar nuestras posibilidades de competir, en un mundo donde la exigencia de investigación, creatividad, inteligencia y excelencia son absolutamente imperativas. Pero hay que imaginarse lo que implicaba crear la Universidad de Costa Rica en aquellos días de 1940, en la pobreza que existía y donde la clase media era apenas incipiente, muy débil económicamente. Al abrir sus puertas, la Universidad de Costa Rica creó un nuevo mundo de oportunidades para que esa juventud estudiosa, formada en una secundaria donde abundaban brillantes maestros, pudieran coronar sus estudios profesionales. Ya la educación superior no sería sólo un privilegio de los hijos de las clases más ricas que podían enviar a sus hijos a las universidades europeas o norteamericanas o de países latinoamericanos más avanzados en ese campo.

Esta es una de las obras cimeras de esa extraordinaria década de 1940, en la cual se terminaron de configurar las raíces del ser costarricense. Ciertamente la historia es siempre un proceso acumulativo, en donde los hechos anteriores y los precedentes no pueden excluirse de sus resultados actuales. Sin embargo, es evidente que no ha habido un tiempo en nuestra historia donde con mayor profundidad se haya labrado ese carácter, del cual su antecedente más preclaro quizás fueron las grandes reformas educativas de don Jesús Jiménez y de don mauro Fernández, cuando se da la gratuidad. En esa década convergen la más grande reforma social, la guerra civil y la fundación de la Segunda República con la gran transformación que nos llevó a un nuevo Estado Social de Derecho. La creación de la Universidad de Costa Rica fue uno de esos primeros pasos de todo un proceso único que, al final, acrisoló nuestra propia nacionalidad y nos dio largas décadas de paz social, desarrollo nacional y grandes realizaciones, a pesar de que prevalezcan muchos problemas y en los últimos tiempos voluminosos sectores populares se quejan de los rumbos que ha tomado el país.

Veamos, si no, el espíritu con que fue creada la Universidad, en las palabras mismas de don Luis Demetrio Tinoco: “La universidad que hemos concebido, además de sus tareas tradicionales de formar profesionales en las múltiples ramas del saber humano, de preservar y transmitir el acervo cultural que recibimos de nuestros antecesores y debemos entregar a nuestros sucesores, de despertar, estimular y dirigir el afán investigador que conduce a las sociedades humanas a conocer nuevas experiencias y mejores formas de vida, debe considerar como misión fundamental la exaltación de los derechos del hombre a vivir dignamente, a luchar en libertad por su felicidad y prosperidad...” (Se reproducen palabras de don Luis Demetrio Tinoco consignadas en el Acta de la sesión extraordinaria Nº 5015, Consejo Universitario, Universidad de Costa Rica, 26 de septiembre de 2005). Por eso, otorgarle el benemeritazgo a don Luis Demetrio Tinoco es, a la vez, hacerlo extensivo a la Universidad de Costa Rica que es una obra para siempre.

Estas líneas preparadas para un artículo de prensa, nos obligan a dejar para otra oportunidad, muchos datos enaltecedores en la trayectoria de don Luis Demetrio Tinoco. Solo puedo enumerar unos pocos. Estudios de Derecho Internacional y Economía en las Universidades de Georgetown, Washington DC y de Columbia, New York. Secretario de Estado en la última administración de don Cleto González Víquez. Ministro de la Presidencia en el gobierno de don Mario Echandi. En diferentes fechas Embajador ante la Santa Sede, en Alemania Occidental, en Noruega y Suecia. Integrante de la Delegación a la Conferencia de San Francisco de 1945, que creó la Organización de Naciones Unidas. Embajador Permanente ante la Organización de Estados Americanos, etc. etc. etc.

*Ex presidente de la República
Diario Extra 30 agosto 2008.

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