ACCION EFICAZ (2)
Juan Luis Mendoza
En un escrito anterior, me referí ya a la necesidad de pasar de lo pensado y decidido a la acción.
Ahora bien, toda acción inteligente es eficaz cuando es secundada por un plan bien definido que se lleva a cabo con tesón, optimismo, entusiasmo y perseverancia. En la medida en que apuntemos más alto en esas actitudes lograremos más eficacia en lo que hacemos. De ahí la necesidad de exigirnos a nosotros mismos el ser tesoneros, optimistas, entusiastas y perseverantes; y esto sobre todo cuando sobrevengan las dificultades.
¡Ojo, con el perfeccionismo! Como lo observa Bernabé Tierno Jiménez, “el perfeccionismo es un generador permanente de ansiedad y de autorreproche que llega a paralizar y a dejar “fuera de juego” al sujeto por el constante temor a fracasar”.
Una cosa es la exigencia que nos hemos de imponer constantemente para alcanzar lo que nos proponemos con esperanza y decisión, y otra el atormentarnos con el afán de que tiene que ser siempre lo “mejor” y no lo “bueno” lo que hemos de lograr a como haya lugar. El autor inmediatamente citado añade que “la mejor manera de inmunizarse contra el perfeccionismo es habituarse a encarar los problemas partiendo siempre de soluciones parciales, de pequeños logros, por el momento”.
No se trata de renunciar a lo “mejor”, de perder de vista la cima más alta; pero sin la ansiedad que come energías, sin el miedo que no te permite avanzar.
Diario Extra 17 enero 2009

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