Construir un escritor
Literatura
‘Calufa’ La obra del escritor Carlos Luis Fallas fue también una bandera de intensa lucha política
Iván Molina Jiménez | ivan.molina@ucr.ac.cr
En julio de 1942, el embajador de Estados Unidos, Robert M. Scotten, se refirió a Mamita Yunai , de Carlos Luis Fallas, como “una de las novelas más inteligentemente escritas que Costa Rica ha producido en este siglo”.
Aunque no se sabe si Scotten había leído la novela o solo la conocía por referencia, su punto de vista es un indicador del empeño de los comunistas por construir, a Fallas, una identidad literaria que complementara la que ya tenía de luchador social.
En la década de 1930, la reputación de Fallas entre los diplomáticos estadounidenses destacados en San José era muy distinta. El 26 de mayo de 1933, Charles C. Eberhardt, al informar sobre el enfrentamiento entre desempleados y policías ocurrido el día 22, señalaba: “Los desórdenes […] se dice que fueron iniciados por un tal Fallas, un líder comunista de Alajuela”.
A su vez, durante la gran huelga bananera de septiembre de 1934, Leo R. Sack advertía que las autoridades habían fracasado en capturar “a algunos de los líderes más violentos, incluido Carlos Luis Fallas, quien, con una cuadrilla de 50 alborotadores, logró escapar”.
Sack proseguía: “Se espera que Fallas ahora lleve a cabo una campaña de guerrillas, golpeando aquí, allá y en todas partes, con el propósito de causar tantos problemas como sea posible, incluida la quema de puentes, la destrucción de líneas ferroviarias, el saqueo y la quema de comisariatos, y el aterrorizar a los vecinos. Costarricenses que conocen la situación están comenzando a comparar ya la tarea de capturar a Fallas y sus hombres en un país montañoso y selvático con la tarea [de] capturar al finado líder revolucionario Sandino, en las distantes montañas de Nicaragua”.
A partir de 1935, el Partido Comunista de Costa Rica (PCCR) empezó a abandonar el “ultraizquierdismo” discursivo de sus primeros años, a medida que consolidaba su inserción en el sistema político. Fallas no se exceptuó de tales procesos: en 1940 fue postulado a regidor propietario a la Municipalidad de San José y a diputado, y se adjudicó la primera de esas plazas. Fallas podía intentar otra vez llegar al Congreso en 1942 puesto que las elecciones legislativas se efectuaban entonces cada dos años.
En ese específico contexto político y electoral de 1940, Fallas participó en un concurso para escoger la mejor novela latinoamericana convocado por la editorial estadounidense Farrar & Reinhart. En este certamen compitieron las obras previamente seleccionadas por los jurados designados en cada país.
Según indicó Emilia Prieto en diciembre de 1940, “ Mamita Yunai no obtuvo ni siquiera una mención de parte del Jurado que falló en el asunto”. Debido a lo anterior, los comunistas se preguntaron:
“¿Por qué […] el jurado pasó desapercibida la obra de nuestro compañero? Don Joaquín García Monge, miembro del Jurado, dijo que la decisión de este tribunal en el presente concurso, reflejaba la lucha política del momento. ¿Qué quiso significar el señor García Monge con estas palabras? Don Roberto Brenes Mesén, miembro del Jurado, al referirse el lunes pasado por radio, con frase elogiosa a la obra de Fallas, declaró que por ‘razones especiales’ no había sido considerada como novela. ¿Qué quiso decir con esto el señor Brenes Mesén? Mucho le agradeceríamos ampliara este concepto. ¿Habrá servido el Jurado –sin darse cuenta tal vez– a los intereses del imperialismo yanqui?”.
Homenaje. La descalificación de Mamita Yunai fue muy sentida por los comunistas por tres razones distintas, pero complementarias: primero, porque no ayudaba a la carrera política de Fallas; segundo, porque desconocía el desarrollo inte-lectual que un trabajador como él había tenido con base en su experiencia comunista; tercero, porque desvalorizaba la literatura socialmente comprometida que el PCCR impulsaba en el país.
Para agravar más la situación, en el jurado que descalificó la novela participaban dos de los intelectuales más reconocidos del país, Brenes Mesén y García Monge, este último editor del célebre Repertorio Americano .
Una valoración sistemática de Mamita Yunai y de su autor fue la respuesta inmediata de los comunistas a la descalificación indicada. En diciembre de 1940, Prieto terminó un extenso comentario de la novela con la siguiente afirmación: “Fallas con su libro, puesto en una posición creadora por revolucionaria, contribuye eficazmente a construirnos patria intelectual”.
Emilio Valverde, a quien los comunistas definieron como “uno de nuestros mejores críticos literarios”, señaló que la obra de Fallas “recuerda al Don Segundo Sombra , la mejor novela latinoamericana”. Por su parte, Carmen Lyra expresó: “La novela de Fallas es la novela de más recia musculatura escrita dentro del ambiente costarricense que yo he leído”.
La campaña anterior se intensificó tras la publicación de Mamita Yunai . El 28 de julio de 1941, la dirigencia del PCCR organizó una presentación-homenaje, al tiempo que el semanario Trabajo promovía la venta del libro. Una de las células de Alajuela decidió lo siguiente:
“Como algunos compañeros no pueden comprar la novela del camarada Fallas [valía dos colones, el salario diario de un peón], han resuelto rifar, cada vez que se reúnen, un ejemplar entre los asistentes […]. Están propuestos los camaradas de Alajuela a que Fallas sí sea profeta en su tierra y a que se conozca bien en esa provincia la obra escrita por un trabajador, que según opinión autorizada, no vale menos que la de Ciro Alegría [ El mundo es ancho y ajeno ] que fue el vencedor en el Concurso del Continente”.
Identidad. El énfasis en la doble identidad de Fallas –luchador social y escritor– fue enfatizada por los comunistas en enero de 1942, cuando lo postularon otra vez al Congreso: “Fallas, el Gorki nuestro, tan inteligente y tan abnegado que lo mismo se pone al frente de la Huelga del Atlántico que escribe la novela más fuerte de Centroamérica: Mamita Yunai ”.
Sin embargo, fuera del círculo comunista, fue limitado el reconocimiento dado Fallas y al tipo de literatura que él escribía. Esto se evidenció de nuevo en 1946, cuando Fallas presentó su segunda novela, Gentes y gentecillas , en un concurso patrocinado por la Universidad de Costa Rica.
De acuerdo con los comunistas, “si se tratara de otro país […], la novela de Fallas habría ocupado lugar preferente. Igual podríamos decir de la novela de Fabián Dobles. A las dos las premiaron con una cosa que, para no enojar a las gentes, han dado en llamar ‘Mención Honorífica’”.
A este resultado, los comunistas respondieron con una nueva campaña para resaltar la identidad literaria de Fallas, quien fue calificado de “gran escritor”, “celebrado autor” y, “a juicio de la crítica extranjera y nacional, el mejor novelista de Costa Rica”.
Los comunistas consideraron Gentes y gentecillas (1947) “el mejor libro salido de su pluma”, pero su promoción fue mucho más limitada que la de Mamita Yunai . Probablemente, a esto contribuyó la intensa lucha política que concentró los esfuerzos y recursos del PCCR en esos años. Construir la identidad literaria de Fallas y legitimar la literatura que él producía fueron otras más de las tantas luchas que los comunistas libraron en el decenio de 1940.
EL AUTOR ES HISTORIADOR Y MIEMBRO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN IDENTIDAD Y CULTURA LATINOAMERICANAS DE LA UCR.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 18 enero 2009.

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del.icio.us
SOY IDIOTA
I PENSAR QUE ESTA PAJINA ME IBA A AYUDAR HAAHHH!!!!
IRISAS LA IDIOTA | 03-11-2009 - 15:26:25 GMT 1 #