Columna En Guardia
Jorge Guardia | jguardia@nacion.com
abogado-economista
Para concluir la trilogía sobre las perspectivas económicas, políticas y sociales para el 2009, veremos los retos de los partidos políticos este año electoral. ¿Cómo jugarán sus cartas? ¿Habrá segunda ronda? Para mí, los cañones de la política ya empezaron a rugir.
Estudios de Unimer revelan que la preferencia partidaria es importante para ganar las elecciones, pero más importante aún es el candidato. Y eso hace la campaña más interesante. La encuesta de setiembre pasado revela que el PLN seguía a la cabeza (25%) en preferencia partidaria, pero venía perdiendo terreno. Había logrado un 33% en marzo anterior. ¿Retendrá el poder en febrero del 2010?
Lo veo difícil. El 25% de apoyo partidario parece insuficiente para ganar en primera ronda pues se requiere un 40% de los votos emitidos. Si el abstencionismo fuera, digamos, 25% del padrón, solo votaría el 75%. Liberación quedaría en primer lugar, pero con un porcentaje inferior al 40%. Además, el apoyo al Gobierno podría mermar este año por la crisis financiera y el consiguiente aumento del desempleo y pobreza. Tendría, entonces, que nominar un candidato más popular que el partido, capaz de sumar adhesiones.
Laura Chinchilla, ungida del capitán y el gran capital, adoptará (a regañadientes) poses ideológicas de centro derecha, dejando un espacio vacío pero vital a la social democracia convencional. Y lo aprovechará, sin duda, Johnny Araya para hacer campaña a la Obama. ¿Quién prevalecerá? Esperemos a las próximas encuestas. De momento, solo puedo decir que de sus cadenas iniciales de televisión me gustó la forma de Laura (muy bien), pero el fondo de Johnny.
El PAC, como partido, ha decrecido. Tras lograr resultados impresionantes en 2006 y jugar un rol activo en la campaña del NO, reculó al 12% por no aceptar con donaire el resultado del referendo. Días atrás sus dirigentes comprendieron bien el error y aceptaron pasar la página del TLC. Pero quizás sea demasiado tarde. Su mejor opción será evitar el desgaste de una convención y conjurar de nuevo las fuerzas del NO, suficientes para provocar una segunda ronda. La Unidad, en cambio, se ha recuperado. Representa la segunda fuerza política, pero su recuperación ha sido silenciosa. Si su único líder remonta sus vicisitudes, podrá llevar mayor representación a la Asamblea. Si no, tendrá que buscar candidato. Y ahí es donde el ML le puede tender una mano amiga. Los libertarios tienen candidato, pero no tiene partido (3%); los mariachis tienen partido (16%) pero están en capilla ardiente. Un acuerdo inteligente entre los dos les permitiría aspirar al segundo lugar y disputar la segunda ronda electoral
periódico LA Nación 27 de enero de 2008.

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