Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

06/05/2009 GMT 1

Sombras en 70 años.

marfuerte @ 01:47

Ocean Castillo Loría.

El pasado 28 de abril el Lic. Rafael Ángel Calderón Fournier inscribe su cuarta candidatura presidencial, en esta ocasión, con la meta de regresar a la Presidencia de la República en las elecciones de 2010.

No sorprende entonces que el hoy candidato de la Unidad, retome el discurso tradicional de abrazar lo que él mismo ha denominado 70 años de historia de socialcristianismo, 70 años de luchas sociales. No sorprende que el aspirante exprese que el mayor apoyo a su postulación es de la gente humilde que, según su decir, no puede abandonar.

Lamentablemente dicho discurso tiene mucho de equivocación. Queda en el aire por las palabras del candidato que las luchas sociales en Costa Rica se reducen a 70 años, cuando en realidad, podrían rastrearse desde el siglo XIX o inclusive antes.

Lamentablemente el hoy de nuevo candidato reduce la historia del socialcristianismo a la experiencia del Calderonismo como corriente política, olvida el postulante al General Jorge Volio, olvida el aporte del periódico “Justicia Social”, olvida la fuerte lucha del Partido Reformista.

Ahora bien, abraza Calderón la herencia de su padre, herencia que como la de todo político tiene luces y sombras, si se es honesto, cuando se abraza una herencia, se debe ser responsable de abrazar las cosas buenas como las malas.

Es muy fácil hacer política con las luces, pero sobre todo, en el caso del Dr. Calderón Guardia, no es sencillo ocultar las sombras, sombras reconocidas hasta por historiadores de cuño Calderonista.

No se puede ocultar la improvisación fiscal de su gobierno.

No se puede esconder que durante ese gobierno no se fomentaron nuevas actividades políticas y económicas.

No se puede cubrir que Calderón Guardia no respetó el sufragio, no garantizó la pureza de ese sufragio. Que se lea la historia, allí aparecen palabras como “brigadas de choque” y nombres gloriosos como Timoleón Morera.

Si se va a resaltar el Seguro Social, las leyes laborales y la Universidad de Costa Rica; que se hable también de la descomposición política, del desorden fiscal y la inmoralidad en la función pública.

Fue el mismo Calderón Guardia quien ensombreció sus luces al usar las reformas sociales como instrumento de búsqueda de apoyo electoral, golpeando injustamente a sus opositores.

Esto no es cuestión de fanatismo político, cuando se habla de herencias políticas se debe ser equilibrado, “no se puede tapar el sol con un dedo”. Que se analice la fortísima influencia y poder que ejerció el doctor Calderón Guardia en el cuatrienio 1944 – 1948.

Que de un modo u otro, en ese periodo el doctor seguía gobernando, que ya el doctor había decidido quedarse en el poder, que en ese tiempo había una alianza con el comunismo y que ese comunismo tiene parte en las luces y sombras del Calderonismo.

Que si se abraza una herencia, se abrace como en las elecciones de 1948, el partido político jefeado por Calderón Guardia, la fuerza pública y los comunistas perseguían a sus opositores a lo largo y ancho del país.

Si se abraza una herencia, que se ponga la cara frente a las invasiones de 1948 y 1955, ambas con apoyo del Somocismo, que se abrace la responsabilidad sobre los muertos de esas acciones, donde se perdieron vidas de costarricenses tan valiosos como Eloy Morúa Carrillo.

El 19 de setiembre de 1961, el Dr. Calderón Guardia acepta la candidatura presidencial en representación de su partido: el Republicano Nacional, él dirá: “Acepto porque me lo pide el pueblo… No puedo, no debo rechazar esta nueva cita con el destino…”.

El 28 de abril de 2009, dirá su hijo: “si la persona para levantar nuevamente el movimiento y llevarlo con posibilidades de éxito soy yo, no puedo decir que no”. En la campaña para las elecciones de 1962 Calderón Guardia habló del pasado, no es de extrañar que en esta campaña con presencia de su hijo, se vuelva a hablar del pasado. En aquella campaña de 1962 se confirmó que el pueblo de Costa Rica no quería el retorno del doctor al poder. Hoy se abre la posibilidad de que Costa Rica se vuelva a pronunciar sobre sus verdaderos conceptos acerca del Calderonismo.

En 1966, en esas llamadas “luchas por el socialcristianismo”, en esas llamadas “luchas sociales”, el Calderonismo apoyó un gobierno de acciones conservadoras, con un discurso social como careta.

Nadie puede negar que el Calderonismo es una corriente política, más sentimiento que programa, más emoción que ideas, no es por eso extraño ver como en 1974, el Partido Republicano Nacional, el partido del doctor, es capaz de apoyar una alternativa claramente de derecha.

El hoy candidato Calderón Fournier, fue parte a finales de los setentas del siglo pasado, de una alianza política llena de contradicciones, sin un conjunto de ideas, sin un conjunto de acciones claras. El hoy candidato Calderón Fournier fue parte de un gobierno que arriesgó las metas que el país tenía en el camino de buscar su desarrollo.

Tal fue el mal impacto de aquella pesadilla gubernamental, que lo que se llamó electoralmente “coalición Unidad”, llamada por el pueblo como “la Unidad”, cambió de nombre, cambió de bandera. En su primera candidatura (1982), Calderón Fournier fue incapaz de abrazar la herencia de la bandera blanco, celeste y blanco con la “U” roja.

En 1984 nace formalmente el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), en buena teoría, se suponía que bajo el liderazgo de Calderón Fournier, tomaría la bandera socialcristiana, a saber: creer en algún grado en la intervención Estatal, creer en las políticas sociales (Por cierto las luces de Calderón Guardia) y favorecer la injerencia del Estado en la dinámica económica.

La realidad desmintió la teoría.

El modelo de liberalización económica, aquel de “más mercado, menos Estado”, ya estaba vigente en Costa Rica. Las ideas del PUSC no se arraigaron en el pensamiento político nacional, sus planes no favorecían el fortalecimiento del Estado sustentado en la democracia social.

Sí, la realidad desmintió la teoría. Ese PUSC que se suponía iba a recibir la herencia de las luces del doctor, no tiene nada que ver con esas luces. El PUSC no era el partido de la reforma social sino, el grupo de los adinerados y los oligarcas.

Hoy como ayer, Calderón Fournier busca que los sectores humildes se identifiquen con él, pero la verdad es que el pensamiento de este candidato no se identifica con esos sectores humildes.

Aún así, Calderón gana la presidencia en 1990, amparado a un estilo que roza el populismo, y que le permitió reconciliarse con la emoción de ese viejo Calderonismo que tenía en su mente y corazón las luces del doctor.

En ese gobierno 1990 – 1994, la línea de acción fue de oposición al Estado social que resulta bastión para la democracia social. Calderón concreta la bandera del modelo de liberalización económica, aquel de “Más mercado, menos Estado”.

Fue en ese gobierno donde los estudiantes universitarios tuvieron que lanzarse a la calle para defender el financiamiento Estatal de los centros de educación superior, no está demás recordar que una de las principales preocupaciones del Dr. Calderón Guardia, fue la educación superior, de ahí la fundación de la Universidad de Costa Rica. La acción de su hijo iba totalmente en contrario.

Asimismo, luchó por la reducción del empleo público por medio de los programas de movilidad laboral. Las cifras de su gobierno reflejan un descenso en la inversión en educación, salud y vivienda. Durante el gobierno del hijo del reformador social de Costa Rica se dieron 80 paros y huelgas, esto de 1990 a 1993.

En este marco, no podemos dejar de mencionar, como a partir de 1995 y ya bajo el gobierno de José María Figueres Olsen, se firma el pacto conocido como “Figueres – Calderón” y que, tenía por objetivo, profundizar el modelo de liberalización económica. Los alcances de ese pacto fueron limitados, pero no por eso en mucho impopulares.

Hacia el 2002 Calderón apoya a Rodolfo Méndez dentro del PUSC, pero es derrotado por una corriente rebelde a su voluntad, ésta, liderada por el Lic. Luis Fishman y el Dr. Abel Pacheco.

Cuando muchos creían que con Pacheco se podrían revivir en el PUSC las tesis populares y reformistas socialcristianas, resultó que Abel Pacheco era muy bueno para los dichos y el manejo de las emociones.

Su gobierno resultó una verdadera incógnita, nunca se supo para qué quería el poder, renunció al ejercicio de un gobierno que tomase decisiones importantes, al final, la oportunidad de un gobierno reformista se perdió. La debilidad política de Pacheco fue evidente. El disgusto del electorado fue tal, que aunado a la poca capacidad de movilización del candidato del PUSC para las elecciones de 2006, resultó que este partido pasó del 58%, con que ganó las elecciones de 2002 en segunda ronda, a cerca de un 3. 5% en las últimas elecciones.

Hoy el PUSC apuesta por su líder indiscutible, pero el electorado costarricense ya no es el de hace 20 años, por si fuera poco, Calderón está enfrentando a la justicia y del resultado de ese juicio depende su futuro político.

Por lo pronto, dado que quiere aprovecharse de las luces de una herencia que pertenece a todo el país, que asuma las responsabilidades por las sombras de 70 años de Calderonismo.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis