Celibato optativo.
Ocean Castillo Loría.
Con motivo del escándalo noticioso que tiene como centro al Padre Alberto Cutié, se ha vuelto a poner en la palestra el tema del celibato sacerdotal. En principio, no puede negarse que esta condición tiene su vinculación con el ejemplo de Jesús.
Ya en ciertos grupos religiosos judíos como los esenios, se practicaba el celibato, por lo menos por parte de algunos de sus miembros. Sobre este tema el Evangelio según San Mateo expresa en palabras de Jesús: “Hay diferentes razones que impiden a los hombres casarse: unos ya nacen incapacitados para el matrimonio, a otros los incapacitan los hombres, y otros viven como incapacitados por causa del reino de los cielos.” (19: 12)
Como puede verse, en estas palabras Jesús invita a la continencia perpetua, para quienes se dedican al Reino de Dios. Tal es el caso de los sacerdotes y las religiosas. Inclusive, Jesús muestra una admiración a quienes reciben la gracia de escoger el celibato.
De lo dicho hasta aquí, se deducen dos cosas: el celibato es una invitación y asimismo, el celibato es una gracia que da Dios, no puede ser un mandato externo a la espiritualidad de la persona. Esto, por cuanto no todos y todas están llamados a la renuncia que implica la vida celibataria.
En ese capítulo 19 de San Mateo se observa como tanto el celibato como el matrimonio son condiciones que pueden vivirse en la comunidad de Jesús. Ahora, debe tenerse claro que ese celibato voluntario solo puede vivirse desde el proyecto del Reino de Dios.
Esto nos lleva a reflexionar sobre qué es el Reino de Dios. Este proyecto tiene una dimensión de denuncia que Jesús vivió plenamente y que, lo llevó a la cruz (Marcos 14: 1) esta situación impide llevar una vida familiar normal. Desde esta perspectiva, el que denuncia lo incorrecto y anuncia la esperanza, se gana enemigos y su vida corre peligro, de ahí que requiera una mayor libertad que no es dada dentro del matrimonio.
Por su parte, San Pablo, cuando se dirige a los Corintios, llama a que lo imiten a él, como él imita a Cristo (1 Corintios 11: 1). Del mismo modo, este apóstol recomienda el no casarse: “A los solteros y a las viudas, que se queden como yo; pero si no pueden guardar continencia, que se casen. Es mejor casarse que consumirse de pasión” (1 Corintios 7: 8 – 9)
En el pensamiento Paulino el celibato anticipa la vida de resucitados y al igual que en la línea del Reino de Dios, se le mira como ventaja en el servicio más eficaz a Dios y al prójimo.
En este punto también es bueno refutar determinadas afirmaciones de Cutié que podrían confundir los aspectos centrales de este tema, el Padre Alberto ha dicho, que uno de los problemas del celibato es la soledad, la realidad de la vivencia cristiana conduce a que no se viva la soledad desde la perspectiva humana. ¿Por qué?: porque el sacerdote y la religiosa debe vivir unido a Cristo y en comunión con las y los hermanos. Esto no obsta, desde nuestro punto de vista para que, si el religioso o religiosa no se siente cómodo en la condición de celibato, se accione el debido proceso para abandonar dicha condición.
Ahora bien, al igual que Jesús, Pablo propone el celibato como carisma y no como ley: “pues desearía que todos fueran como yo; sólo que cada uno recibe de Dios su carisma, unos uno y otros otro” (1 Corintios 7: 7)
Aquí también es bueno aclarar que quien vive el voto de castidad por el Reino de Dios, no vive un estado superior al matrimonial, el celibato no es un estado de perfección cosa que antes se pensaba en la teología de la Vida Consagrada.
Una situación como la del Padre Alberto Cutié ha dado pie a un razonamiento del siguiente tipo: “Puede aceptarse que se quiera imitar a Cristo en cuanto al celibato, pero se pierde de vista que Jesús fue célibe porque era Hijo de Dios”.
Este argumento no es acertado. Jesús vivió el carisma del celibato en su naturaleza humana, ya que, Jesús asume plenamente esa naturaleza. No se puede olvidar que Jesús fue igual a nosotros en todo, menos en el pecado. Teniendo claro que el celibato es un carisma, cuando Dios da el carisma, da la gracia para vivir ese carisma.
Lo ideal es que las y los aspirantes a la vida religiosa reflexionen si han sido bendecidos con el carisma. Vale la pena preguntarse: “¿Estoy aceptando libremente, alegremente y de manera definitiva la vocación”. Lo mejor es que aceptemos el llamado no con resignación, sino con gozo.
También puede presentarse una situación en la que, un religioso viva en celibato, pero en punto de su vida decida querer asumir la vida matrimonial. Ya hemos dicho que hay un procedimiento para poder dejar la condición celibataria, pero sería mejor que la iglesia no perdiera ese recurso humano, por lo que el tema del celibato debería ser optativo: que aquellos que tienen el carisma lo vivan y quienes no, que puedan vivir su fe, en el matrimonio y en servicio de la iglesia.
Dicho esto es bueno dejar clara una impresión: es lamentable que Alberto Cutié deje traslucir en sus palabras por el fracaso de su vivencia del celibato, el que haya pasado durante un largo periodo de su vida, por la experiencia de la represión y de una supuesta amenaza que se cernía sobre su cabeza: ¿no era más fácil hablar con el Obispo, exponerle sus sentimientos y tomar una decisión en un contexto menos traumático y escandaloso?
Cerramos con otros dos puntos específicos de la situación de A. Cutié: Uno, es que hay varios casos en los que ha quedado demostrado que los sacerdotes no están capacitados para las consecuencias que conlleva la continua exposición dada por los medios de comunicación. La iglesia debe preparar a sus sacerdotes, religiosas y respectivos aspirantes para este tipo de situaciones. Es decir, ellos y ellas deben prepararse en el manejo de los entornos propios de los medios de comunicación masiva.
Dos, uno de los graves problemas de la situación del Padre Alberto es que la opinión pública tiende a la generalización, con esto, se hace una inmensa injusticia a muchas y muchos que viven el carisma del celibato en plenitud.
Finalmente, la iglesia misma debe reflexionar: ¿Pueden o deben imponerse los carismas?, ¿Puede reglamentarse la espiritualidad con mandatos externos?, ¿Es el cristianismo una religión de mandatos o de vivencia interior con impacto externo?

Meneame
del.icio.us
pues yo veo bien que sea optativo..¿porqué no?..
naturaleza | 15-05-2009 - 08:35:13 GMT 1 #